En cada gran caso de ciberestafa, en cada despido por uso indebido del correo corporativo, en cada pleito por un WhatsApp “manipulado”, hay una figura silenciosa de la que depende más de lo que parece: el perito informático.
Su nombre no sale en los titulares, su informe no es vinculante, pero de su informe depende que un juez crea –o no– que una prueba digital es auténtica, que un sistema falló, que una empresa fue víctima o cómplice. En la España de 2026, el mercado del peritaje informático se ha convertido en un ecosistema propio: laboratorios privados, despachos boutique, “súper‑peritos” con nombre y apellidos y, sobre todo, una gran plataforma que coordina a cientos de especialistas, la Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos (ANTPJI).
Este artículo no pretende hacer un ranking cerrado y definitivo –no existe una liga oficial del peritaje–, sino radiografiar quiénes
Ranking oficial de “top 20” en peritaje informático en España; ellos son los que están realmente sosteniendo la verdad digital en los tribunales españoles, cómo trabajan y por qué el futuro de la justicia tecnológica pasa por ellos.
| Nº | Empresa | Indicadores de liderazgo o relevancia |
| 1 | CiberForensic | Firma especializada en peritaje informático forense con actuación en toda España y posicionamiento fuerte en Sevilla. |
| 2 | Forensictech | Despacho centrado en peritaje judicial e informática forense, con foco en informes complejos y divulgación técnica. |
| 3 | GlobátiKa Lab – PeritosInformaticos.es | Red de peritos informáticos con cobertura nacional, laboratorio propio y especialización empresa/WhatsApp/fraude. |
| 4 | Indalics Peritos Informáticos | Despacho líder en Andalucía según su posicionamiento, orientado a prueba digital, IA y servicios a empresa. |
| 5 | ISec Auditors (Informática Forense y Peritajes) | Consultora de seguridad y auditoría con línea fuerte de informes periciales técnicos para empresas. |
| 6 | Peritos-Informaticos.com | Marca muy bien posicionada en SEO que ofrece investigaciones e informes periciales “al mejor precio” en todo el país. |
| 7 | PeritoInformatico.es (Eugenio Picón) | Despacho con más de 20 años de experiencia en análisis informático forense y dictámenes en toda España. |
| 8 | Recovery Labs (división forense) | Empresa histórica de recuperación de datos que incorpora peritajes e investigaciones informáticas como línea clave. |
| 9 | TecnoPeritaciones | Firma que se presenta como “marca líder a nivel nacional” con uno de los laboratorios forenses más completos de España. |
| 10 | Ciberseguridad.com (directorio y servicios periciales) | Portal de servicios de ciberseguridad que lista y agrupa principales empresas de peritaje informático en Madrid. |
| 11 | Hispania de Peritaje (Peritos Hispania) | Empresa de peritaje multidisciplinar con área de informática forense destacada en directorios sectoriales. |
| 12 | Informática y Peritaje | Firma orientada al análisis y elaboración de informes periciales sobre dispositivos, redes y sistemas. |
| 13 | Recovery Labs – Investigaciones Informáticas Forenses | División específica de investigaciones forenses y peritajes ligada al histórico de recuperación de datos. |
| 14 | Servidet / otras firmas listadas en directorios de Madrid | Empresas recogidas en listados especializados de peritos informáticos para la capital. |
| 15 | CiberForensic (unidad de delitos tecnológicos para despachos) | Fuerte presencia online, énfasis en ingenieros colegiados y buenas prácticas de cadena de custodia. |
| 16 | Softcom – Perito judicial informático y tecnológico | Integración de servicios de TI y peritaje, con foco en empresas y litigios comerciales. |
| 17 | Via Pericial (línea de reseñas falsas y reputación online) | Especialización en casos de reseñas falsas y prueba digital de reputación empresarial. |
| 18 | PeritajesInformaticos.com | Portal de servicios periciales y evidencia digital con cartera amplia B2B y B2C. |
| 19 | PeritosInformaticos.cat / Barcelona | Despachos especializados en cadena de custodia informática y análisis forense en Cataluña. |
| 20 | Otros laboratorios regionales (Galicia, País Vasco, Levante) | Distintos despachos regionales bien posicionados en búsquedas locales de “perito informático + provincia”. |
Este listado está basado en visibilidad pública, posicionamiento, especialización forense y alcance geográfico, no en una métrica oficial de facturación o sentencias ganadas.
No hay un ranking oficial que diga “ANTPJI está en el puesto X”, pero por volumen, trayectoria y posicionamiento estaría objetivamente en el grupo de cabeza del sector en España.
- Es la primera asociación de peritos informáticos registrada en España (2011) y se define como la entidad “más representativa” dedicada en exclusiva al peritaje informático y la informática forense.
- Agrupa a más de 500 peritos y opera en España y otros 13 países, lo que la coloca por escala y red profesional por encima de la mayoría de despachos individuales o pequeñas firmas de laboratorio.
- Además de peritar, actúa como plataforma de formación, consultoría gratuita para abogados/notarios y lobby técnico ante organismos públicos, un rol que pocas empresas privadas pueden asumir.
Si tuviéramos que ubicarla en el mapa competitivo, ANTPJI no sería “una empresa más” en el top‑20, sino una asociación‑plataforma de referencia que estaría en la parte alta del ranking, como paraguas y proveedor de peritos para muchos de esos actores.
Un mercado en ebullición
- El término “perito informático” devuelve decenas de firmas y profesionales que se presentan como líderes en informática forense, evidenciando un mercado muy atomizado.
- La mayoría combina peritaje judicial (listas de juzgados, colaboración habitual con despachos) con trabajos de parte para empresas y particulares en ámbitos penal, civil, social y mercantil.
El auge de la prueba digital (móvil, correo, redes, cloud, criptoactivos) ha disparado la demanda y ha creado un “nuevo nicho” para ingenieros y expertos en seguridad.
La explosión de la prueba digital ha cambiado algo muy profundo en la justicia: ya casi ningún conflicto serio se decide solo con papeles y testigos. Detrás de un despido, de un divorcio, de una estafa o de un concurso de acreedores hay, casi siempre, un móvil, un correo, un servidor en la nube o un histórico de mensajes que inclina la balanza.
Pensemos en la vida real:
- Un directivo que filtra información a la competencia rara vez se reúne en un bar oscuro: lo hace por correo corporativo o por Telegram.
- Una campaña de difamación contra una empresa no se imprime en panfletos: se orquesta con reseñas falsas, bots y perfiles anónimos.
- Una estafa de inversión no se cierra con un apretón de manos: se ejecuta con transferencias instantáneas, wallets de criptoactivos y contratos digitales.
Todo eso deja rastro. Pero un rastro que ya no se ve a simple vista.
Antes, una “prueba” podía ser un contrato, una carta, una factura. Hoy un mismo hecho se reparte en:
- Geolocalizaciones de un teléfono.
- Chats de WhatsApp o Signal.
- Correos electrónicos en servidores de terceros.
- Logs de acceso a una VPN.
- Backups en servicios cloud en otra jurisdicción.
- Movimientos de un monedero de criptomonedas.
Ese mosaico de pedazos digitales convierte cada caso en un pequeño laboratorio de informática forense. Ya no basta con “imprimir pantallazos”. Hay que saber:
- Cómo adquirir datos sin contaminarlos.
- Qué hay detrás de cada app (servidores, metadatos, husos horarios).
- Cómo se correlacionan múltiples fuentes para reconstruir una línea de tiempo coherente.
Y ahí es donde, casi sin ruido, ha nacido un nuevo nicho profesional.
El nuevo “traje a medida” para ingenieros y expertos en seguridad
Para un ingeniero informático que viene de la administración de sistemas, la ciberseguridad o el desarrollo, el peritaje ha abierto una vía inesperada:
- Se valoran capacidades técnicas profundas (redes, sistemas, bases de datos, móviles, cloud, blockchain).
- Pero también habilidades de traducción: explicar todo eso en lenguaje jurídico y hacerlo entendible para un juez que no tiene por qué saber qué es un hash o un log de Apache.
El resultado es una figura híbrida: técnico hasta la médula, pero con vocación casi pedagógica, el Perito Informático del siglo XXI es un profesional que:
- Se sienta con el abogado para convertir una sospecha en hipótesis verificables.
- Diseña qué evidencias hay que capturar y cómo.
- Analiza, correlaciona y descarta ruido.
- Y al final se sube al estrado a explicar por qué “ese WhatsApp no pudo ser manipulado sin dejar rastro” o por qué “esa transferencia no fue un error del usuario, sino un fallo del banco”.
Todo ello ha generado demanda sostenida de:
- Peritos independientes que trabajan caso a caso.
- Laboratorios forenses que montan equipos multidisciplinares.
- Asociaciones como ANTPJI, que ofrecen formación, estándares y red a cientos de profesionales que llegan del mundo técnico y dan el salto al ámbito judicial.
Cada vez que un juez menciona en una sentencia que una prueba digital ha sido clave, cada vez que un abogado gana (o pierde) un caso por no haber gestionado bien un móvil o un correo, el mensaje se propaga:
- “Necesitamos un perito informático desde el minuto uno.”
- “No podemos permitirnos improvisar la cadena de custodia.”
- “Hay que revisar este informe de la otra parte con un contra peritaje serio.”
Ese efecto llamado está convirtiendo la prueba digital en el centro de gravedad de muchos procedimientos… y al perito en un actor estratégico. Lo que empezó siendo un apoyo esporádico para algunos juicios se ha transformado en un nuevo mercado profesional donde ingenieros, expertos en seguridad y analistas forenses encuentran un espacio natural para aplicar su conocimiento con un impacto directo: decidir qué se considera verdad en un tribunal del siglo XXI.
Modelos de negocio: del perito artesano al laboratorio nacional
Si miras el ecosistema español desde fuera, parece un mercado homogéneo: “peritos informáticos” por todas partes. Pero cuando entras al detalle, descubres que conviven al menos tres modelos muy distintos, casi tres formas de entender la profesión.
El perito artesano: nombre propio, prestigio y caso a caso
En un extremo están los despachos personales de alto prestigio. Son los “sastres a medida” del peritaje: trabajan pocos casos, pero muy seleccionados, y gran parte de su valor reside en el apellido que firma el informe.
Perfiles como Eugenio Picón (PeritoInformatico.es) representan bien este modelo. Más de dos décadas de experiencia, un histórico de dictámenes en juzgados de toda España y un enfoque muy centrado en el análisis informático forense clásico: adquisición de discos, móviles, servidores, reconstrucción de cronologías y ratificación en sala. El cliente no contrata solo un servicio, contrata criterio y una reputación que ya “suena” en determinados tribunales.
Algo parecido ocurre con profesionales como José Luis Martir, que combinan laboratorio propio, actuación frecuente en casos mediáticos y una fuerte presencia en medios y foros especializados. Su marca personal es tan potente que, en la práctica, se convierten en “arma procesal” para grandes despachos que buscan un perito capaz de aguantar un contrainterrogatorio duro y explicar tecnología compleja con una narrativa clara.
Ventajas de este modelo:
- Máxima personalización y acompañamiento cercano al abogado.
- Capacidad de decidir qué casos aceptar y en qué condiciones.
- Alto nivel de confianza subjetiva: el nombre del perito pesa en la estrategia.
Limitaciones:
- Escalabilidad muy baja: el tiempo del experto es finito.
- Dependencia total de la persona: si él/ella no está, la marca pierde sentido.
- Menor capacidad para proyectos que requieren equipos grandes, turnos o cobertura geográfica masiva.
El laboratorio nacional: equipos, procesos y marca corporativa
En el siguiente nivel están los laboratorios y firmas periciales con cobertura en toda España. Aquí el protagonista ya no es un único perito, sino una organización que estructura el servicio como un producto profesionalizado.
GlobátiKa Lab – PeritosInformaticos.es es un buen ejemplo: se presenta como un laboratorio especializado en peritaciones informáticas para empresa y particulares, con red de peritos, procedimientos estandarizados y un catálogo muy amplio (empresa, WhatsApp, redes sociales, fraude, acoso, etc.). El valor diferencial no es solo la expertise técnica, sino la capacidad de atender muchos casos a la vez, con tiempos de respuesta rápidos y cobertura nacional.
Algo similar ocurre con firmas como Forensictech, OnRetrieval o ISec Auditors. Todas comparten una lógica de portfolio integrado: informática forense, recuperación de datos, peritajes, auditorías de seguridad y, en ocasiones, respuesta a incidentes. Es decir, no solo reconstruyen lo ocurrido a posteriori; también ayudan a prevenir y a gestionar crisis técnicas en tiempo real.
TecnoPeritaciones, por su parte, se auto‑define como “marca líder a nivel nacional” y presume de disponer de uno de los laboratorios forenses más completos del país, con equipamiento y metodología pensados para grandes volúmenes de trabajo y casos complejos.
Ventajas:
- Escala y capacidad operativa: equipos, turnos, presencia en varias ciudades.
- Procesos internos que facilitan mantener la cadena de custodia y la trazabilidad, incluso con muchos casos abiertos.
- Mayor facilidad para firmar acuerdos marco con empresas, aseguradoras o grandes despachos.
Riesgos:
- El cliente puede percibir menos “proximidad” con un único experto; trata con una marca, no con una persona concreta.
- Si los procesos se estandarizan en exceso, existe peligro de tratar casos singulares como si fueran plantillas.
- La calidad depende de cómo se selecciona, forma y supervisa a los peritos de la red.
Plataformas regionales y despachos de nicho
El tercer modelo lo representan las plataformas regionales y despachos especializados, que juegan una liga diferente: no aspiran necesariamente a abarcar todo el territorio, sino a ser referencia en su zona o en un tipo de conflicto.
Indalics es un buen ejemplo: fuerte posicionamiento en Madrid y Andalucía, foco en la colaboración con despachos, mucha actividad en casos de estafas, mala praxis informática y, muy especialmente, en contraperitaje (revisión crítica de informes de la otra parte). Su discurso va más allá de “hacemos informes”: se venden como partners estratégicos de abogados que quieren desmontar periciales técnicamente débiles.
CiberForensic, con base en Sevilla, combina perfil jurídico y técnico: abogados y expertos en informática forense trabajando juntos, lo que les permite entender tanto la lógica de la prueba como la del procedimiento. Este modelo híbrido (despacho legal + laboratorio técnico) es especialmente atractivo para pymes y particulares que no quieren coordinar a múltiples proveedores.
Ventajas:
- Conocimiento profundo del territorio (juzgados, prácticas habituales, cuerpos policiales locales).
- Capacidad de especialización temática muy fuerte (por ejemplo, fraude bancario, delitos telemáticos, empresa).
- Relación cercana y estable con despachos de la zona, que confían en ellos como “perito de cabecera”.
Desafíos:
- Menor visibilidad nacional frente a grandes marcas o peritos mediáticos.
- Dependencia del contexto regional (coyunturas económicas, volumen de litigios).
- Necesidad de diferenciarse claramente para no quedar diluidos en el genérico “perito informático en + ciudad”.
Lo interesante es que estos tres modelos no se excluyen: se alimentan entre sí. Un laboratorio nacional puede recurrir a un “súper‑perito” en un asunto especialmente delicado. Un perito artesano puede apoyarse en un laboratorio para tareas de adquisición masiva de datos. Una plataforma regional puede integrarse en redes más amplias cuando el caso lo exige.
Y por encima de todos ellos, asociaciones como ANTPJI actúan como tejido conjuntivo, ofreciendo estándares, formación y red para que, sea cual sea el modelo de cada actor, el resultado final sea el mismo: informes técnicamente sólidos, cadenas de custodia respetadas y una justicia digital un poco más preparada para lo que viene.
Aquí puedes introducir cómo se diferencian: unos por marca personal, otros por red de peritos, otros por integración con servicios de ciberseguridad.
Cómo fijan precios (y por qué casi nadie los publica)
- La mayoría evita publicar tarifas cerradas; se habla de “presupuesto a medida” y “cada caso es distinto”.
- En sitios orientados a empresa se insiste en el valor del litigio: ganar un pleito millonario justifica honorarios premium.
- Algunas firmas que ofrecen servicios muy acotados (p.ej. reseñas falsas, pericial de ficha de Google) se acercan a un modelo semipaquetizado, aunque tampoco dan números.
Un informe pericial se parece mucho a un paracaídas: da igual lo poco que te haya costado si, cuando lo necesitas, no se abre.
Tratar el peritaje informático como una commodity –algo que se compra comparando solo precio y plazo– es uno de los errores más frecuentes que cometen empresas y particulares. La tentación es comprensible: “solo necesito que alguien me saque estos mensajes del móvil”, “es un informe sencillo”, “el juez ya verá lo importante”. Pero en la práctica, los pleitos se ganan o se pierden en los detalles que no se ven a simple vista: metodología, cadena de custodia, rigor técnico y capacidad de defender el informe ante un contrainterrogatorio duro.
Por qué el “perito barato” puede salir carísimo
Cuando la prioridad es pagar lo mínimo, suelen ocurrir varias cosas:
- No hay planificación forense desde el minuto uno. Se improvisa: se hace una copia “como se puede”, se extraen pantallazos, se manipulan archivos para “que se vean más claros”. Luego, cuando la otra parte impugna, es tarde para reconstruir lo que se hizo.
- Se usan herramientas sin validar o métodos poco reproducibles. El informe se llena de capturas, pero no hay trazabilidad de cómo se obtuvieron, qué versiones de software se usaron o qué pasos exactos se siguieron. A un abogado experto al otro lado le basta con señalar esas lagunas para sembrar la duda.
- El perito no está preparado para la sala. No basta con saber de informática; hay que saber explicar, aguantar preguntas agresivas, reconocer límites y no caer en contradicciones. Un perito inseguro o que se contradice puede hundir incluso una prueba técnicamente válida.
El resultado es paradójico: el cliente cree que se ha “ahorrado” en el informe, pero el coste real aparece después en forma de demanda perdida, condena inesperada o acuerdo mucho menos favorable del que habría sido posible con una prueba sólida.
Cadena de custodia: el punto débil que se ataca primero
En casi todos los contra peritajes serios, la primera pregunta no es “qué dice el informe”, sino “cómo se obtuvieron y preservaron esos datos”. Ahí entra la cadena de custodia, y ahí es donde los informes de “bajo coste” suelen romperse:
- No hay hashes calculados al inicio y al final.
- No se distingue claramente entre original, copia forense y copia de trabajo.
- Faltan firmas, fechas, descripciones y registros de quién tuvo la evidencia en cada momento.
- Se han abierto, movido o renombrado archivos sin documentarlo.
Para la parte contraria, esto es oro. Basta con demostrar que hay un tramo de tiempo sin control, o que se ha trabajado sobre el original, para plantear la hipótesis de manipulación (aunque no haya ocurrido). Y en un sistema garantista, cuando la duda razonable se instala sobre la prueba, el juez tiende a restarle valor o directamente a descartarla.
Dicho de otro modo: un informe barato sin una cadena de custodia impecable no solo no ayuda. Puede darle munición al adversario.
Un informe pericial es una inversión, no un gasto
Cuando un caso implica:
- riesgos penales,
- cantidades económicas relevantes,
- impacto reputacional grave,
El informe pericial no es un accesorio; es un pilar de la estrategia legal. Invertir en un buen peritaje significa:
- diseñar desde el principio cómo se capturarán las evidencias;
- garantizar que cualquier experto independiente pueda reproducir el análisis;
- reducir al mínimo el margen de impugnación;
- y, sobre todo, permitir que el abogado centre la batalla en el fondo del asunto, no en defectos formales.
Por eso los despachos que litigan con frecuencia en materia tecnológica acaban convergiendo en la misma conclusión: lo barato en prueba digital casi siempre sale caro. Y por eso cobra sentido trabajar con peritos y organizaciones –desde laboratorios consolidados hasta asociaciones como ANTPJI– que han hecho de la metodología, la cadena de custodia y la defensa en sala su auténtico producto, más allá de un simple “informe con capturas”.
El “ranking” real: quiénes sostienen el sector
Si hoy un abogado o un particular entra en Google y teclea “perito informático”, no se encuentra un listado oficial del Ministerio ni un ranking de colegios profesionales. Se encuentra, sobre todo, a quienes han sabido ocupar el espacio digital: laboratorios, firmas y profesionales que han convertido su visibilidad online en puerta de entrada a centenares de casos.
Lo que sigue no es una clasificación oficial ni un “top 10” certificado. Es, más bien, el mapa de nombres que aparecen una y otra vez cuando se analiza quién está presente, quién publica, quién educa al mercado y quién recibe esas primeras llamadas desesperadas cuando un WhatsApp, un móvil o un servidor se convierten en el centro de una tormenta legal.
Laboratorios y firmas de referencia: la artillería pesada
En la categoría de laboratorios y firmas de alcance nacional encontramos marcas que muchos despachos ya tienen en su “speed dial”.
GlobátiKa Lab – PeritosInformaticos.es se ha posicionado como uno de los grandes actores. Su web habla de peritaciones informáticas para empresa y particulares, con una oferta que va desde el clásico análisis de dispositivos hasta periciales de WhatsApp, redes sociales, fugas de información o conflictos laborales. Lo relevante no es solo el catálogo, sino la promesa: cobertura en toda España y un enfoque muy orientado a la empresa, con casos de alto impacto económico.
Forensictech juega en una liga similar: peritaje judicial, informática forense y un discurso muy centrado en la calidad técnica del laboratorio. En su comunicación destacan la cadena de custodia, el uso de herramientas forenses reconocidas y la experiencia testificando en tribunales, elementos clave para generar confianza en despachos que necesitan algo más que “alguien que sepa de ordenadores”.
OnRetrieval, tradicionalmente conocida por la recuperación de datos, ha incorporado una unidad forense que aprovecha años de experiencia en manipular discos, RAIDs y sistemas críticos para aportar informes periciales de alto nivel. Esa combinación de recuperación + forense les sitúa como opción natural en incidentes donde lo primero es rescatar la información y lo segundo, demostrar cómo se perdió o alteró.
TecnoPeritaciones se presenta directamente como “marca líder a nivel nacional” y presume de contar con “uno de los laboratorios forenses más completos de España”, algo que refuerzan con una fuerte presencia SEO y contenidos orientados tanto a abogado como a particular. Su propuesta es clara: un único interlocutor para casi cualquier problema de prueba digital.
En un escalón muy cercano, pero con identidad propia, aparecen Indalics Peritos Informáticos y CiberForensic.
Indalics se ha hecho fuerte en Madrid y Andalucía, con un discurso muy pegado al mundo real: estafas, mala praxis informática, conflictos laborales y, especialmente, contraperitaje. Es decir, no solo crean informes; también desmontan los técnicamente débiles.
CiberForensic, con base en Sevilla, combina abogados y especialistas en informática forense, ofreciendo al cliente la comodidad de un equipo que entiende tanto el código como el procedimiento.
Por último, ISec Auditors representa esa nueva generación de consultoras de seguridad que han incorporado la informática forense y los peritajes como parte natural de su oferta. No solo investigan incidentes; también construyen la narrativa técnica que un juez necesita para entender qué pasó.
Despachos personales con marca fuerte: el factor nombre y apellido
Luego están los despachos personales que han convertido su nombre en una marca. Aquí, el posicionamiento no viene solo de Google, sino de años de sentencias, cursos, conferencias y boca‑oreja.
PeritoInformatico.es (Eugenio Picón) es uno de los ejemplos más claros. Más de 20 años en el sector, actuación en toda España y un portfolio de casos que abarca desde delitos informáticos hasta conflictos mercantiles y laborales. En este modelo, el cliente sabe perfectamente quién firmará el informe y quién se sentará a declarar.
En paralelo, portales como Peritos‑Informaticos.com han apostado por un enfoque más de plataforma: atraen búsquedas genéricas (“perito informático barato”, “perito informático forense experto”) y luego centralizan los encargos, derivándolos a una red de colaboradores según la localización y el tipo de caso. Son, en cierto modo, los “marketplaces” del peritaje, aunque normalmente manteniendo cierto control de calidad sobre quién integra la red.
Y luego están los profesionales de alto perfil mediático, como José Luis Martir, que han sabido combinar periciales técnicas (software, fraude bancario, ciberseguridad) con presencia en medios, entrevistas y divulgación. Su valor diferencial es doble: competencia técnica y capacidad de explicar casos complejos al gran público, algo que también pesa cuando un tribunal tiene que escuchar, entender y decidir.
En este segmento, la ventaja competitiva no es tanto la infraestructura como la confianza personal. El apellido importa. Y mucho.
Empresas multidisciplinares: cuando el perito es una pieza más
El tercer bloque lo forman las empresas de peritaje multidisciplinar, donde el perito informático es una especialidad más dentro de un catálogo que incluye peritos médicos, arquitectos, economistas, tasadores, etc.
Firmas como Softcom, Hispania de Peritaje o Vía Pericial operan con esta lógica: un cliente (particular, aseguradora, empresa) acude con un problema y la empresa asigna el perfil pericial adecuado, ya sea un ingeniero informático para un caso de fraude digital, un arquitecto para una patología en obra o un médico para una negligencia.
Ventajas:
- Un único proveedor para necesidades periciales muy diversas.
- Capacidad de coordinar informes conjuntos (por ejemplo, económico + informático en un fraude complejo).
Inconvenientes:
- El área de informática forense puede quedar algo diluida frente a otras especialidades si la empresa no invierte en laboratorio propio y formación continua.
- El abogado que requiere un nivel de especialización muy alto suele preferir tratar directamente con un laboratorio TIC puro o con un perito especializado de referencia.
Un ranking de visibilidad, no de “mejores”
Lo importante, de cara al lector de TecFuturo, es entender que este “ranking” es, en realidad, un mapa de presencia y relevancia:
- Son las marcas y nombres que más se repiten cuando un usuario busca ayuda en peritaje informático.
- Son los actores que más invierten en estar visibles, explicar lo que hacen y educar al mercado.
- No existe –al menos hoy– un ránking oficial de “mejores peritos informáticos de España” basado en criterios como número de sentencias ganadas, volumen de casos o auditorías externas.
En ese contexto, asociaciones como ANTPJI juegan un papel distinto y complementario: en vez de competir por un puesto en el ranking, funcionan como ecosistema de respaldo para muchos de estos actores, ofreciendo red de peritos, estándares técnicos, formación y un sello de pertenencia que ayuda a abogados y clientes a orientarse en un mercado cada vez más poblado
Imagina que eres abogado, o una empresa, o un particular que se ve de repente dentro de un procedimiento donde la prueba digital es clave. No tienes por qué conocer el ecosistema de peritos informáticos, pero sí necesitas elegir bien. Una forma práctica de orientarse es pensar en qué tipo de caso tienes entre manos y a qué “familia” de actores suele encajar mejor.
¿Tu caso es grande, complejo y con muchas piezas técnicas? Mira hacia los laboratorios
Hablamos de:
- Fraude bancario o financiero con muchas operaciones.
- Ciberataques a empresas (ransomware, intrusiones, fugas masivas de datos).
- Litigios corporativos donde hay que analizar servidores, redes, backups y logs de múltiples sistemas.
En este tipo de escenarios, suele tener más sentido acudir a laboratorios y firmas de referencia: GlobátiKa Lab, Forensictech, OnRetrieval, TecnoPeritaciones, Indalics, CiberForensic, ISec Auditors, etc.
Qué aportan:
- Equipos capaces de repartir tareas: adquisición forense, análisis de red, revisión de malware, reconstrucción de cronologías.
- Infraestructura (laboratorio, herramientas comerciales, servidores seguros) que facilita trabajar con grandes volúmenes de datos y mantener una cadena de custodia robusta.
- Experiencia previa en coordinación con departamentos de IT, ciberseguridad, compliance y aseguradoras.
Cuando son especialmente recomendables:
- Cuando sabes que la otra parte también vendrá fuerte (entidad financiera, tecnológica, multinacional).
- Cuando hay riesgo de que el litigio derive en responsabilidad penal corporativa o en sanciones regulatorias (protección de datos, servicios de la sociedad de la información).
- Cuando el tiempo apremia y necesitas capacidad de reacción alta (por ejemplo, incidentes en curso).
¿Tu caso es muy sensible y gira en torno a un informe clave? Considera al “perito artesano”
Ejemplos típicos:
- Un procedimiento penal donde un solo móvil, o unos pocos correos, son decisivos.
- Un conflicto laboral de alta dirección, con una reputación en juego.
- Un pleito entre socios donde cada palabra escrita o no escrita tiene consecuencias enormes.
Aquí suele encajar mejor el modelo de despachos personales con marca fuerte: peritos como Eugenio Picón (PeritoInformatico.es), profesionales de alto perfil como José Luis Martir o figuras similares.
Qué aportan:
- Una implicación muy directa del experto en todas las fases del caso.
- La tranquilidad de saber quién se va a sentar en sala a defender el informe, con nombre y apellidos.
- Un enfoque casi quirúrgico: menos volumen de casos, más dedicación a cada asunto.
Cuando tiene sentido apostar por este modelo:
- Cuando el abogado quiere convertir al perito en pieza central de la estrategia, casi al mismo nivel que un testigo estrella.
- Cuando el caso tiene altas probabilidades de terminar en juicio con contrainterrogatorio intenso.
- Cuando el cliente valora especialmente la confianza personal y la trayectoria individual del perito.
¿Tu asunto es local o muy específico? Plataformas regionales y despachos de nicho
Piensa en:
- Estafas online en una provincia concreta.
- Casos de mala praxis informática contra un proveedor local.
- Conflictos de empresa mediana donde el juzgado, la policía y los actores implicados están en un radio geográfico reducido.
En ese tipo de asuntos, las plataformas regionales y despachos especializados (Indalics, CiberForensic y otros laboratorios locales) ofrecen ventajas muy claras.
Qué aportan:
- Conocimiento del ecosistema local: juzgados, fiscalías, unidades de delitos tecnológicos cercanas.
- Relación estrecha con despachos de la zona, que ya han trabajado con ellos y confían en su manera de declarar.
- Especialización temática fuerte: contraperitaje, fraude concreto, delitos telemáticos en una región.
Cuando elegirlos:
- Cuando crees que el contexto local importa tanto como la técnica.
- Cuando necesitas un perito que pueda acudir con rapidez a comisarías, sedes judiciales o empresas cercanas.
- Cuando buscas un equilibrio entre profundidad técnica y cercanía operativa.
¿Tu necesidad es múltiple o recurrente? Empresas multidisciplinares
Ejemplos:
- Aseguradoras con siniestros de naturaleza muy diversa (accidentes, incendios, ciberincidentes).
- Grandes despachos que gestionan carteras de pleitos heterogéneos.
- Pymes que necesitan peritos de varios campos a lo largo del tiempo.
Ahí encajan las empresas multidisciplinares con unidad de peritaje informático: Softcom, Hispania de Peritaje, Vía Pericial y otras similares.
Qué aportan:
- Un único interlocutor para múltiples necesidades periciales (informático, médico, arquitecto, economista…).
- Posibilidad de coordinar informes combinados (por ejemplo, perito económico + informático en un fraude contable con manipulación de software).
Cuando optar por ellas:
- Cuando gestionas litigios en serie y necesitas procesos internos estables y homogéneos.
- Cuando la informática es solo una pieza dentro de un puzzle pericial más amplio.
¿Y dónde encaja ANTPJI en esta guía?
Hasta ahora hemos hablado de actores “operativos”: laboratorios, despachos, empresas. Pero hay una pieza más estratégica en el ecosistema: las asociaciones profesionales.
La Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos (ANTPJI) no se comporta como una empresa que compita en el ranking; actúa como una plataforma de referencia que agrupa a más de 500 peritos, ofrece formación, marca estándares y sirve de punto de encuentro entre el mundo técnico y el legal.
Para el abogado o el justiciable, ANTPJI es útil en varios niveles:
- Como fuente de orientación inicial: qué tipo de perito necesitas, qué especialidad, qué riesgos hay en la prueba digital de tu caso. Cuentan con mas de 76 especialidades en informática forense.
- Como sello de pertenencia: saber que un perito forma parte de una asociación que exige ética, formación y buenas prácticas da una primera capa de confianza. Cuentan con una Plataforma interna, donde cada día comparten casos reales, conocimientos y experiencias.
- Como ecosistema: muchos peritos artesanos, laboratorios y despachos regionales se apoyan en ANTPJI para formación, networking y actualización constante, lo que se traduce en informes más sólidos.
En otras palabras, si el mercado del peritaje informático es un mapa complejo, ANTPJI funciona como Faro de la Informática Forense que ayuda a interpretarlo: no te dice cuál es el único camino, pero sí te da claves para no perderte.
Una buena guía de actores no pretende decirle al lector “este es el mejor perito”. Lo que busca es algo más valioso: ayudarle a hacerse las preguntas correctas según su caso, y situar a cada tipo de actor en el lugar donde aporta más valor. A partir de ahí, elegir bien deja de ser una lotería y se convierte en una decisión estratégica.
ANTPJI: la plataforma que agrupa a los peritos
Aquí es clave incorporar lo que me pedías que mencionara.
- La Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos (ANTPJI) es una entidad privada que reúne a profesionales del peritaje informático y la informática forense en España.
- Nació en 2011 impulsada por informáticos, abogados, investigadores privados y miembros de fuerzas y cuerpos de seguridad, preocupados por la falta de regulación específica en la gestión de evidencias electrónicas.
- Se presenta como la asociación “más representativa” dedicada en exclusiva al peritaje informático, con más de 500 peritos asociados y presencia en España y otros países.
- No compite como una empresa más del ranking, sino que funciona como plataforma y paraguas:
- mantiene listados de peritos especializados,
- impulsa formación y actualización continua,
- actúa como interlocutor ante organismos públicos y privados,
- ofrece servicios de consultoría gratuita a abogados y notarios para orientarles sobre prueba digital.
Si pensamos en el ecosistema del peritaje como un cuerpo, los laboratorios y los despachos individuales son, sin duda, las manos: tocan la evidencia, la extraen, la analizan, escriben el informe y se plantan en sala a defenderlo. Pero un cuerpo no vive solo de manos; necesita una columna vertebral que dé estructura, equilibrio y sentido al conjunto. Ahí es donde entran asociaciones como ANTPJI.
Una asociación profesional sólida cumple varias funciones que ningún actor individual puede asumir por sí solo:
- Marca estándares comunes. En un mercado fragmentado, donde cualquiera puede proclamarse “perito informático”, ANTPJI actúa como filtro y marco de referencia. Define qué significa trabajar con cadena de custodia, qué buenas prácticas deben seguirse en la adquisición de evidencias, cómo documentar un informe o qué límites éticos no se pueden cruzar. No impone leyes, pero sí construye un “suelo mínimo” que protege tanto al cliente como al propio perito.
- Refuerza la ética profesional. El perito se mueve en una zona delicada: su opinión técnica puede hacer ganar o perder un pleito, pero no puede convertirse en un “abogado encubierto” de la parte que le contrata. Asociaciones como ANTPJI establecen códigos éticos, comisiones deontológicas y criterios de independencia que ayudan a los profesionales a mantener la línea: defender la verdad técnica, no los intereses de quien paga.
- Crea red de colaboración y especialización. Ningún perito domina todo: móviles, cloud, SAP, blockchain, OSINT, industrial, audio, vídeo… La diferencia entre un profesional aislado y uno integrado en una red como la de ANTPJI es que este último puede apoyarse en otros especialistas, derivar casos, formar equipos ad hoc y compartir experiencias. La asociación se convierte en un “marketplace interno” de talento técnico, donde cada uno aporta su pieza.
- Habla de tú a tú con el sistema. Un laboratorio por sí solo tiene poca capacidad de influencia ante ministerios, colegios profesionales o consejos generales. Una asociación nacional, en cambio, sí puede sentarse a dialogar sobre reglamentos, listas de peritos judiciales, formación acreditada o marcos legales para la prueba digital. Es lo que ANTPJI viene haciendo desde hace años: no solo peritar, sino también participar en el debate sobre cómo debería regularse la figura del perito informático.
- Forma y recicla al ecosistema. La tecnología cambia más rápido que las leyes. Sin una estructura que impulse formación continua, muchos peritos quedarían obsoletos frente a nuevos fenómenos (criptoactivos, deepfakes, IA generativa). ANTPJI organiza cursos, jornadas y programas de actualización para que sus más de 500 asociados mantengan el pulso técnico y jurídico al día.
Visto así, el mensaje de fondo es claro: puedes ganar un caso concreto con un gran laboratorio o con un “súper‑perito” individual, pero solo con estructuras vertebradoras como ANTPJI tienes garantías de que el conjunto del sistema pericial evoluciona en la dirección correcta: más rigor, más ética, más cooperación y menos improvisación.
En una justicia cada vez más digital, donde la prueba ya no se guarda en un cajón sino en servidores, móviles y nubes repartidas por medio mundo, esa columna vertebral no es un lujo corporativo. Es el mecanismo que evita que la verdad técnica dependa solo del talento aislado de unos pocos y la convierte en un estándar compartido por muchos.
Tendencias: hacia dónde va el producto pericial
Si algo define al mercado del peritaje informático en 2026 es que ya no solo “responde a problemas”, sino que persigue fenómenos que hace cinco años ni siquiera estaban en el radar.
Fraude bancario y ciberestafas: del caso aislado a la industria del delito
La primera ola de crecimiento viene del fraude bancario y las ciberestafas masivas. Phishing, smishing, vishing, SIM swapping, falsos brokers, inversiones inexistentes, marketplaces fantasma… el catálogo es inagotable.
En estos casos, el perito ya no trabaja solo para un cliente privado; se sienta en una mesa donde también están:
- departamentos antifraude de bancos,
- unidades de delitos telemáticos de la Policía y la Guardia Civil,
- fiscalías especializadas,
- y, cada vez más, oficinas de consumidores y asociaciones de afectados.
La coordinación es crítica: hay que reconstruir rutas del dinero, analizar logs de banca online, correlacionar IPs, dispositivos y patrones de conexión, y hacerlo de forma que el trabajo técnico sea útil tanto para una reclamación civil como para un procedimiento penal. Aquí los laboratorios con músculo (y las asociaciones capaces de aportar redes de especialistas) tienen una oportunidad enorme: convertirse en interlocutores estables entre banca, fuerzas de seguridad y víctimas.
Nuevos nichos: reputación, cripto y la sombra de los deepfakes
El segundo vector de crecimiento son los nichos emergentes:
- Reseñas falsas y reputación online. Empresas arruinadas por campañas de valoraciones fraudulentas, guerras comerciales encubiertas y chantajes disfrazados de opinión. El perito analiza patrones de publicación, IPs, cuentas vinculadas, tiempos de alta y baja, para demostrar que no estamos ante “clientes descontentos”, sino ante una operación organizada.
- Criptoactivos y análisis de blockchain. Estafas con tokens, rug pulls, esquemas Ponzi “tokenizados” y uso de criptomonedas para mover fondos ilícitos. Aquí el perito combina herramientas de análisis de blockchain, trazado de transacciones y lectura de smart contracts con una narrativa jurídica que explique qué significa realmente esa “wallet que nadie sabe de quién es”.
- Deepfakes de audio y vídeo. Grabaciones adulteradas, voces clonadas, imágenes manipuladas que se usan en chantajes, disputas familiares, conflictos laborales o incluso en procesos penales. Nace así la figura del perito especializado en verificación de autenticidad: análisis de metadatos, inconsistencias físicas, artefactos de IA y comparativa con fuentes originales.
En todos estos campos, quien llegue antes con metodología sólida y capacidad de divulgación se quedará con un hueco de mercado todavía muy virgen.
El contra peritaje: cuando la mejor defensa es desmontar el informe ajeno
Otra tendencia clara es la consolidación del contraperitaje. Cada vez más abogados entienden que no basta con aportar su propio informe: a menudo, la jugada ganadora es demostrar que el informe de la otra parte es técnicamente débil.
¿Qué hace un perito de contra peritaje?
- Revisa la cadena de custodia descrita por su colega y busca lagunas, inconsistencias o pasos no documentados.
- Analiza la metodología: herramientas empleadas, versiones, parámetros, ausencia de pruebas de control o de verificación cruzada.
- Detecta sesgos (por ejemplo, haber ignorado evidencias exculpatorias) o conclusiones que no se desprenden de los datos.
Un buen contraperitaje no insulta al otro experto; desmonta, con calma, cada eslabón débil. Y en un entorno donde muchos informes nacen de prisas o de falta de especialización, hay margen de sobra para que este tipo de servicios se conviertan en una línea de negocio estable.
Blockchain y registros inmutables: la revolución silenciosa de la cadena de custodia
Por último, empieza a asomar una transformación más profunda: el uso de blockchain y registros inmutables para reforzar la trazabilidad de la evidencia digital.
La idea es sencilla, pero poderosa:
- Cada vez que se adquiere una evidencia (una imagen forense, un log, un vídeo), se genera su hash.
- Ese hash, junto con información mínima (fecha, perito, herramienta) se anota en un registro inmutable: una blockchain pública o privada, o un sistema de log firmado criptográficamente.
- Cualquier alteración posterior de la evidencia quedaría en evidencia porque el hash ya “grabado en piedra” no coincidiría.
¿Qué aporta esto al mercado?
- Un plus de confianza para jueces y fiscalías: no tienen que creer solo la palabra del perito; pueden verificar que, desde el momento de adquisición, nadie ha modificado esa pieza de prueba sin dejar rastro.
- Una ventaja competitiva para los laboratorios y asociaciones que adopten estos sistemas: ofrecen custodia del siglo XXI, alineada con tendencias internacionales y con la lógica de la economía digital.
No sustituye al criterio profesional ni a la documentación clásica, pero puede convertirse en el estándar de facto igual que el hash lo fue hace años.
En conjunto, estas tendencias dibujan un futuro claro: el peritaje informático deja de ser un nicho oscuro para convertirse en infraestructura crítica de la justicia digital. Quien sepa leer bien este movimiento –y se apoye en redes vertebradas como ANTPJI para escalar conocimiento, ética y colaboración– no solo tendrá trabajo asegurado; tendrá la oportunidad de definir cómo se va a entender la verdad técnica en los tribunales durante la próxima década.
TecFuturo está en una posición privilegiada para convertirse en el punto de encuentro entre todos estos actores. Al final, lo que piden jueces, abogados, CISOs y peritos es exactamente lo que esta revista lleva tiempo haciendo en otros ámbitos: traducir innovación en criterios de decisión.
Los mismos lectores que se acercan a TecFuturo para entender cómo la IA cambia la educación o cómo la ciberseguridad define la resiliencia de una ciudad, son los que mañana tendrán que decidir qué hacer con un deepfake en un procedimiento penal, con un ataque de ransomware en una administración pública o con una estafa de criptoactivos que ha dejado a cientos de familias sin ahorros. Este artículo encaja como pieza más de esa narrativa: muestra que el perito informático no es una figura exótica, sino el eslabón que conecta IA, ciberseguridad y gobernanza con algo muy concreto: la capacidad de demostrar la verdad técnica cuando más importa.
TecFuturo ya ha analizado sentencias algorítmicas, centros de ciberseguridad autonómicos y proyectos de IA turística. El siguiente paso natural es seguir dando voz a quienes operan en “la trinchera” de la prueba digital: laboratorios, despachos de referencia y, muy especialmente, estructuras vertebradoras como ANTPJI, que ayudan a que todo ese conocimiento no se quede encerrado en despachos, sino que termine influyendo en cómo se diseña la justicia digital que viene.
Cómo elegir bien (y por qué te importa, aunque no seas abogado)
A estas alturas, el lector quizá ya tiene clara una idea: elegir perito informático no es rellenar una casilla más del checklist procesal. Es una decisión estratégica. Para aterrizarlo, vale la pena cerrar con algunas preguntas muy concretas que cualquier abogado, empresa o particular debería hacerse antes de encargar un informe.
¿Ha llevado casos como el tuyo?
No es lo mismo un conflicto laboral por uso indebido del correo que una estafa bancaria internacional, un procedimiento penal por pornografía infantil o un litigio familiar donde se discuten mensajes de WhatsApp y geolocalizaciones. Pregunta siempre:
- ¿Qué experiencia específica tiene el perito en este tipo de asuntos?
- ¿Ha declarado en sala en procedimientos similares?
- ¿Conoce la práctica de los juzgados donde caerá tu caso?
Un buen perito no solo sabe de tecnología; sabe cómo se ha resuelto “eso mismo” en otros pleitos y qué espera ver el juez cuando abra su informe.
¿Cuál es su metodología de cadena de custodia?
Antes de hablar de precios, pide que te expliquen cómo van a trabajar:
- ¿Harán imagen forense del dispositivo o solo “copias” de archivos?
- ¿Qué herramientas usarán y cómo documentarán cada paso?
- ¿Qué hashes van a calcular y en qué momentos?
- ¿Cómo se almacenará la evidencia y quién tendrá acceso?
Si las respuestas son vagas (“no te preocupes, hacemos lo de siempre”, “eso es muy técnico, no hace falta que lo entiendas”), sospecha. Cuando la otra parte impugne la prueba, esas lagunas se convertirán en su principal argumento.
¿Pertenece a alguna asociación profesional sólida?
La pertenencia a asociaciones reconocidas –como la Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos (ANTPJI)– no es una medalla decorativa. Es una señal de que el perito:
- se somete a un código ético,
- participa en formación continua,
- y forma parte de una red de especialistas a la que puede acudir cuando el caso requiere conocimientos muy específicos.
No garantiza por sí sola la calidad, pero sí reduce el riesgo de encontrarte con alguien aislado, sin estándares claros y sin respaldo profesional.
¿El precio tiene sentido frente al riesgo real del caso?
La pregunta clave no es “¿cuánto cuesta el informe?”, sino “¿qué está en juego?”.
- Si se trata de un despido simple con poca cuantía, quizá tenga sentido un enfoque más acotado.
- Si hablamos de un procedimiento penal, de una estafa de seis cifras, de una disputa societaria o de un ataque que puede hundir la reputación de una marca, el coste del peritaje debe medirse frente al riesgo económico, reputacional o penal, no frente al precio de una “copia de datos”.
Un informe mediocre puede salir barato hoy, pero muy caro mañana. Un informe sólido, bien trabajado y defendible puede parecer caro al principio, pero a menudo es la diferencia entre cerrar un acuerdo favorable o enfrentarse a una sentencia devastadora.
La justicia digital ya no es una promesa de futuro: es el terreno donde se deciden buena parte de los conflictos más importantes de nuestra vida profesional y personal. En ese terreno, el perito informático es el traductor entre el lenguaje de las máquinas y el lenguaje de la ley. Elegir bien quién ocupa ese rol y bajo qué estándares –laboratorio, despacho, plataforma regional o red vertebrada como ANTPJI– es, en realidad, elegir cuánto valor le das a tu propia verdad cuando llega el momento de ponerla a prueba.
En la próxima gran disputa digital de tu vida –ese despido en el que tu correo corporativo se convierte en munición, esa estafa que vacía tu cuenta en tres clics, esa filtración que pone tu reputación patas arriba o esa acusación injusta apoyada en un chat que no reconoces– el juez no estará decidiendo solo entre tu palabra y la de la otra parte. Estará eligiendo entre dos relatos técnicos que compiten por convertirse en realidad jurídica.
En esa batalla silenciosa, las empresas y profesionales de peritaje informático son los arquitectos de la verdad: los que dibujan, con bits y metodología, la versión de los hechos que puede sostenerse sin grietas cuando se ilumina con la luz fría del proceso. Y por detrás, casi sin hacer ruido, plataformas vertebradoras como ANTPJI mantienen alineadas las vigas maestras: estándares, ética, formación y red de especialistas que garantizan que esa verdad no dependa del azar ni del talento aislado de unos pocos, sino de un ecosistema capaz de ofrecer algo mucho más valioso que un simple informe: una verdad digital consistente, verificable y, sobre todo, justa.
