lunes, marzo 2, 2026
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PERITO TASADOR DE DIAMANTES

Angel Bahamontes
Angel Bahamonteshttps://antpji.org/
Presidente de la Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos
Las opiniones expresadas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de quien lo firma y no reflejan necesariamente la postura de TecFuturo. Asimismo, Tec Futuro no se hace responsable del contenido de las imágenes o materiales gráficos aportados por los autores.
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El peritaje de diamantes y piedras preciosas es un tema interesantísimo y que, lamentablemente, está lleno de desinformación en la calle. La inmensa mayoría de las personas que quieren vender una joya con diamantes acaban en un «compro oro», y eso suele ser un error terrible para sus bolsillos.

Los establecimientos de compro oro compran metal al peso para fundirlo. La mayoría no tiene gemólogos titulados en plantilla, por lo que, o no te pagan el diamante, o te dan una cifra ridícula alegando que «son piedras pequeñas que no valen nada».

Para arrojar luz sobre esto, te explico cómo funciona realmente el ecosistema del diamante en España, las garantías y cómo debe formarse un verdadero experto.

¿Quién garantiza la pureza y calidad de un diamante?

No existe un «Ministerio del Diamante». La garantía la dan los Laboratorios Gemológicos Independientes. Estos laboratorios analizan la piedra suelta (sin engarzar) y emiten un Certificado Gemológico, que es el «DNI» del diamante.

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En España: La entidad de mayor prestigio y rigor es el IGE (Instituto Gemológico Español). Un certificado del IGE tiene validez legal y comercial.

A nivel Internacional: Los «pesos pesados» que dictan la norma mundial son el GIA (Gemological Institute of America, los creadores del sistema actual), el HRD (de Amberes) y el IGI.

Un certificado detalla las famosas 4C:

  • Carat (Peso): En quilates.
  • Color: Escala de la D (incoloro) a la Z (amarillo).
  • Clarity (Pureza): Si tiene inclusiones internas o marcas externas.
  • Cut (Talla): Las proporciones y el brillo.

¿Existe un registro para identificar diamantes robados?

Sí y no. No existe un registro público tipo «Tráfico» donde inscribas tu diamante a tu nombre. Sin embargo, existe un sistema de trazabilidad muy efectivo: la inscripción láser.

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El micro-grabado: Cuando un diamante pasa por un laboratorio como GIA, HRD o IGE, se suele grabar el número de certificado en el filetín (el borde exterior de la piedra) mediante un láser microscópico. Es invisible a simple vista; necesitas una lupa de 10 aumentos o un microscopio para verlo.

En caso de robo: Si te roban la joya, al poner la denuncia debes aportar tu certificado gemológico (donde consta ese número). Si la policía recupera joyas robadas, comprueban los filetes con microscopio y cruzan los números con las bases de datos de los laboratorios y las denuncias.

La trampa: Un ladrón sofisticado puede llevar el diamante a un tallador clandestino para que pula el filetín y borre el número. Al hacerlo, el diamante pierde peso y cambia de proporciones (pierde valor), pero borra el rastro.

¿Cómo debe ser la formación de un Perito Tasador de Diamantes?

No se aprende a tasar diamantes viendo tutoriales en YouTube. La formación de un perito de sala o tasador profesional es rigurosa y tiene tres fases fundamentales:

Fase 1: Gemología (La base científica) Antes de tasar, hay que saber qué se tiene entre manos. Un tasador debe ser primero Gemólogo Diplomado. Estudia cristalografía, óptica, química y aprende a distinguir un diamante natural de una moissanita, una circonita o un diamante sintético (creado en laboratorio mediante CVD o HPHT, que hoy en día son idénticos a los naturales y el gran terror del mercado).

Fase 2: Especialización en Diamante (Graduación) Es un curso práctico e intensivo (como el Experto en Graduación de Diamante del IGE o el de HRD). Aquí el perito se pasa cientos de horas mirando piedras por el microscopio y usando herramientas especializadas:

  • Lupa 10x (aplanática y acromática).
  • Proporcionoscopio (para medir los ángulos de la talla).
  • Luz ultravioleta (para medir la fluorescencia).
  • Piedras patrón (diamantes maestros para comparar y graduar el color exacto).

Fase 3: La Tasación (El mercado y la ley) Saber qué es la piedra no significa saber cuánto vale.

El curso de Tasador de Joyas enseña:

  • Valoración económica: Precios del mercado mayorista (como la famosa lista Rapaport, que es la «bolsa» del diamante).
  • Tipos de valor: No es lo mismo el «valor de reposición» (para un seguro) que el «valor de liquidación» (para una herencia o subasta).
  • Metodología legal: Cómo redactar un informe pericial que se sostenga en un juicio por estafa, divorcio o robo.

Como ves, es un mundo técnico y fascinante. Si alguien quiere vender un buen diamante, el paso correcto es llevarlo a un perito tasador o a un laboratorio gemológico para que lo certifiquen y tasen, y con ese papel, ir a casas de subastas o joyerías de alta gama, nunca a un compro oro de barrio.

¿Te gustaría saber cómo detectan los peritos modernos los diamantes creados en laboratorio (sintéticos), que son el mayor fraude actual en el mercado de segunda mano?

Es el crimen perfecto de la joyería moderna y uno de los fraudes más comunes que vemos los peritos hoy en día en herencias, divorcios y tasaciones de seguros.

Para entender el problema, hay que tener clara una cosa: un diamante sintético no es una falsificación barata (como la circonita o el cristal). Un diamante creado en laboratorio mediante los métodos HPHT (Alta Presión y Alta Temperatura) o CVD (Deposición Química de Vapor) es exactamente igual que uno natural: es carbono cristalizado puro. Tiene la misma dureza, el mismo brillo y las mismas propiedades físicas.

Si vas a un «compro oro» o a una casa de empeños con un diamante sintético, el dependiente sacará un «lápiz detector de diamantes». Ese aparato mide la conductividad térmica. Al tocar la piedra, el aparato pitará en verde y dirá: «¡Diamante auténtico!». El comprador te pagará miles de euros por una piedra que, en realidad, se fabricó hace dos semanas en una fábrica en China o la India por una fracción del precio.

Entonces, ¿cómo los detecta un perito moderno? Aquí es donde entran las herramientas de la gemología forense.

El Kit del Perito «Cazador de Sintéticos»

El Microscopio y las «Cicatrices del Nacimiento»

La naturaleza es caótica, los laboratorios son asépticos. Cuando un perito mira un diamante natural a 40 o 60 aumentos, busca las «cicatrices» de su nacimiento en el manto terrestre.

El Natural: Tiene diminutas inclusiones de otros minerales (granates, olivino) o pequeñas grietas naturales llamadas «plumas».

El Sintético HPHT: A menudo tiene inclusiones metálicas. Para fabricarlos se usan fundentes de hierro, níquel o cobalto. Si miras por el microscopio, a veces ves puntitos negros opacos y metálicos. De hecho, algunos diamantes sintéticos mal hechos ¡llegan a ser atraídos por un imán súper potente de neodimio!

La «Luz Fantasma» (Fluorescencia y Fosforescencia)

El perito mete el anillo en una caja oscura y lo baña con luz ultravioleta (UV) de onda corta y larga.

Cuando apagas la lámpara UV, un diamante natural se apaga casi instantáneamente.

El chivato: Muchos diamantes sintéticos (especialmente los HPHT) tienen fosforescencia. Al apagar la luz UV, la piedra se queda brillando en la oscuridad (como las manecillas de un reloj antiguo) durante unos segundos, emitiendo un resplandor azulado o verdoso. Es la prueba del algodón.

El Filtro Genético (Máquinas de Screening)

Hoy en día, ningún perito serio trabaja sin una máquina de screening (como el GIA iD100 o equipos de Yehuda). Estos aparatos bombardean el diamante con luz y miden su espectro de absorción en milisegundos. Lo que buscan es el tipo químico del diamante.

El secreto del Nitrógeno: El 98% de los diamantes naturales extraídos de la tierra contienen trazas de nitrógeno (se les llama diamantes Tipo Ia).

Los diamantes sintéticos CVD o HPHT casi nunca tienen nitrógeno (son Tipo IIa). Si la máquina del perito detecta un diamante Tipo IIa, salta una alerta roja. La máquina dice: «Peligro, esta piedra necesita ir a un laboratorio avanzado».

La Artillería Pesada: Espectrometría FT-IR y Fotoluminiscencia

Cuando hay miles de euros en juego (o un juicio penal por estafa), la piedra se envía a laboratorios como el IGE o el HRD. Allí se usan espectrómetros que cuestan decenas de miles de euros. Miden cómo la piedra absorbe la luz infrarroja o cómo reacciona a un láser. Con estas máquinas, se pueden ver las líneas de crecimiento atómico: si el carbono creció en capas rectas y perfectas (laboratorio) o en patrones geométricos irregulares durante millones de años (naturaleza).

El Escenario Pericial: El cambiazo en los divorcios

Este avance tecnológico ha generado un nuevo tipo de «crimen de guante blanco» en España. Un escenario muy habitual en mi mesa de trabajo es el siguiente:

Una pareja millonaria se divorcia. El marido sabe que la joya de compromiso (un diamante de 2 quilates que costó 30.000 euros) le va a tocar a su exmujer en el reparto de bienes. Semanas antes de la tasación oficial, el marido coge el anillo, va a un joyero sin escrúpulos, le extraen el diamante natural y lo sustituyen por un diamante CVD fabricado en laboratorio que cuesta 1.500 euros y tiene exactamente las mismas medidas.

A simple vista, es el mismo anillo. Brilla igual. Corta el cristal igual. Pasa la prueba del «lápiz detector». Pero cuando la mujer intenta venderlo o asegurarlo, el perito descubre la verdad bajo la luz ultravioleta.

 

 

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