lunes, enero 12, 2026
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Madrid se vuelve cumbia: el Carnaval de Barranquilla (UNESCO) toma Plaza de España el 14 de febrero

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Olvídate del San Valentín previsible. Este 14 de febrero, Madrid cambia las rosas por tambores y el romanticismo edulcorado por una explosión cultural caribeña: el Carnaval de Barranquilla, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2003, desembarca en Plaza de España de la mano de la Asociación Nativos de Macondo.

No es un espectáculo folclórico para turistas. Es cumbia viva, garabato desafiante, marimondas irreverentes y una tradición que transforma el invierno madrileño en fuego atlántico.

Faride Osorio: traer Barranquilla real, no una postal

Al frente del proyecto está Faride Osorio, gestora cultural colombiana y fundadora de Nativos de Macondo, asociación que lleva nueve años trabajando en Madrid para preservar y difundir la cultura caribeña desde la autenticidad.

“Madrid no necesita una versión edulcorada del Carnaval. Necesita sentirlo”, afirma Osorio.

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Su propuesta es clara: traer el Carnaval tal y como se vive en Barranquilla, con artistas profesionales, vestuarios tradicionales y una puesta en escena que respeta el sentido histórico y simbólico de cada danza.

Bajo su dirección, la cumbia no se baila: se narra. Los marimondas no hacen reír: cuestionan el poder. El garabato no adorna: dialoga con la muerte.

El Carnaval de Barranquilla: cuando la historia baila

El Carnaval de Barranquilla no es solo fiesta. Es memoria colectiva.

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Reconocido por la UNESCO en 2003, es una de las mayores celebraciones culturales del mundo, resultado de la fusión africana, indígena y española que define el Caribe colombiano. Cada año reúne cifras que hablan por sí solas:

  • Más de 2 millones de asistentes
  • Cerca de 50.000 danzantes
  • Decenas de ritmos y danzas tradicionales

Entre ellos, la cumbia, el mapalé, el garabato y las danzas de congo, donde el cuerpo se convierte en archivo vivo de esclavitud, resistencia y libertad.

Madrid vivirá una síntesis fiel de ese universo: músicos, bailarines y vestuarios que no imitan, sino que pertenecen.

Tambores que despiertan la ciudad

La puesta en escena de Nativos de Macondo es fruto de años de trabajo pedagógico y artístico. Junto a Faride Osorio, la coreógrafa Rosalía Polo, con más de 20 años de experiencia, ha construido un puente cultural entre orillas del Atlántico.

Niños, mujeres y adultos participan en una propuesta intergeneracional donde cada paso tiene sentido. Cada golpe de tambor invoca al río Magdalena. Cada máscara recuerda una historia de opresión transformada en celebración.

Aquí no hay amateurismo. Hay calidad artística, disciplina escénica y respeto patrimonial.

La cumbia no es un ritmo más. Es una ingeniería cultural ancestral: tambores africanos, flautas indígenas y cuerdas europeas combinadas en una estructura que sigue hackeando cuerpos siglos después.

El garabato dramatiza la lucha entre la vida y la muerte. El marimonda ridiculiza al poder con su máscara nariguda. Nada es decorativo. Todo comunica.

En una era dominada por tendencias efímeras, el Carnaval de Barranquilla demuestra que lo auténtico no caduca.

Impacto cultural en Madrid: el Caribe como antídoto al invierno

Para los más de 200.000 colombianos que viven en España, este evento es una reconexión emocional. Para los madrileños, una oportunidad de descubrir una fiesta sin filtros ni clichés.

“El Carnaval une, rompe barreras y genera comunidad”, señala Osorio.
Durante varias horas, Madrid dejará de ser solo capital europea para convertirse en un espacio de encuentro atlántico.

No habrá corazones de cartón. Habrá tambor, sudor y memoria compartida.

Nativos de Macondo no se detiene aquí. La asociación ya proyecta nuevas citas culturales para 2026, con eventos dedicados a América Latina, galas navideñas y desfiles temáticos, reforzando el papel de Madrid como nodo cultural iberoamericano.

En un mundo cada vez más homogéneo, el Carnaval de Barranquilla en Madrid es algo más que una fiesta: es un acto de resistencia cultural.

Y este 14 de febrero, esa resistencia se baila.

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