En la era digital, los colegios ya no son solo aulas físicas: también son entornos virtuales donde los estudiantes se relacionan, aprenden y —lamentablemente— en ocasiones sufren. El ciberacoso o ciberbullying se ha convertido en uno de los grandes problemas de convivencia escolar, con consecuencias muy graves en la salud emocional y el rendimiento académico de los menores.
Desde la ANTPJI (Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos) hemos trabajado en la securización de más de una veintena de centros educativos en España, con resultados claros: la erradicación de casos activos de ciberbullying en esos colegios gracias a la implementación de tecnología, protocolos de respuesta y, sobre todo, la implicación de equipos humanos formados.
¿Sabías que podemos monitorizar el uso digital en los colegios?
Hoy en día existen soluciones que permiten monitorizar la red WiFi escolar y los dispositivos iPad o portátiles que utilizan los alumnos. No se trata de “vigilar”, sino de prevenir riesgos con dos objetivos principales:
- Controlar el uso de Internet, bloqueando accesos a contenidos ilícitos o no educativos.
- Detectar riesgos de conducta, desde el acoso escolar hasta las autolesiones o el riesgo de suicidio, gracias a sistemas de alertas inteligentes.
La clave es que estas alertas lleguen al equipo de orientación y protección del centro educativo, quienes pueden actuar antes de que el problema escale.
Plataformas internacionales enfocadas en la prevención del acoso y el suicidio
A nivel global existen herramientas ya consolidadas que combinan filtrado de contenidos, inteligencia artificial y monitorización de palabras clave para proteger al alumnado:
- Bark for Schools (EE.UU.): Monitoriza correos, chats y documentos en G Suite y Microsoft 365. Lanza alertas ante menciones a suicidio, bullying, drogas o violencia. Es gratuita para escuelas en EE.UU.
- GoGuardian Beacon: Especializada en prevención del suicidio. Detecta frases de autolesión o depresión en búsquedas y chats, avisando al personal responsable.
- Securly: Filtro de contenidos con panel para orientadores y avisos directos a familias. Incluye inteligencia artificial para identificar acoso o ideación suicida.
Linewize (Family Zone): De origen australiano, combina control de red, filtros de contenido y módulos de bienestar digital.
Plataformas de control de red y filtrado educativo
Más enfocadas en garantizar navegación segura y cumplimiento normativo:
- Lightspeed Systems: Incluye el módulo Lightspeed Alert, que detecta riesgos de violencia o autolesión además del filtrado de webs.
Impero Education Pro: Muy extendida en Reino Unido. Permite monitorizar pantallas en tiempo real, bloquear apps y detectar palabras clave de grooming, acoso o autolesión.
NetSupport DNA: Aporta control de red, informes de uso y detección de riesgos en tiempo real mediante un diccionario de palabras clave.
El escenario en España y Europa
En nuestro país y en el entorno europeo también existen soluciones adaptadas al marco legal y cultural:
- Qustodio for Schools: Plataforma española implantada a nivel internacional. Controla la actividad digital de los alumnos, genera alertas y facilita informes de bienestar digital a centros y familias.
IMTLazarus: Herramienta nacional con módulos de protección emocional digital conectados con equipos de orientación. - Jamf School: Muy usada en entornos Apple (iPads, MacBooks) para gestión segura de dispositivos educativos.
Kanjo Emotion: Proyecto español que une Big Data + IA al servicio del docente, analizando el bienestar emocional del alumnado en tiempo real. Una herramienta pionera que coloca al profesorado en el centro de la detección.
Más allá del software: equipo humano, transparencia y legalidad
La tecnología es solo una parte de la solución. En la ANTPJI lo hemos comprobado: ningún algoritmo sustituye al orientador que conoce a su alumnado ni al tutor que percibe cambios en la conducta diaria.
Por eso, cada sistema de monitorización debe basarse en:
- Equipo humano: formación a orientadores y protocolos claros de actuación.
- Transparencia: las familias y los estudiantes deben conocer la existencia del sistema, sus objetivos y sus límites.
- Legalidad: en Europa, la LOPD y el RGPD exigen justificar la base legal del tratamiento de datos. En estos casos, se ampara en el “interés vital del menor” y la “protección educativa”.
El trabajo de la ANTPJI demuestra que con una combinación de tecnología de monitorización, protocolos claros y profesionales comprometidos, es posible reducir drásticamente el ciberbullying y otros riesgos digitales en los colegios.
Hemos logrado securizar más de veinte centros educativos en España, y en todos ellos se ha conseguido erradicar el ciberacoso activo. Un éxito que nos motiva a seguir avanzando.
La transformación digital en educación no consiste solo en poner iPads en las aulas, sino en garantizar que el entorno digital sea tan seguro como el patio del colegio.
El reto no es tecnológico: es humano. Y juntos —docentes, orientadores, familias y expertos en ciberseguridad— podemos construir un espacio digital donde los alumnos aprendan sin miedo y crezcan con confianza.