viernes, enero 16, 2026
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«Foundspot: La IA que Encuentra lo Perdido y Revoluciona la Prueba Digital en 48 Horas»

Angel Bahamontes
Angel Bahamonteshttps://antpji.org/
Presidente de la Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos
Las opiniones expresadas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de quien lo firma y no reflejan necesariamente la postura de TecFuturo. Asimismo, Tec Futuro no se hace responsable del contenido de las imágenes o materiales gráficos aportados por los autores.
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La Comunidad de Madrid ha convertido algo tan cotidiano como perder una maleta, un portátil o un móvil en un caso de uso ejemplar de Inteligencia Artificial aplicada al servicio público y al negocio privado. Foundspot, una pyme madrileña, ha recibido 66.088 euros para evolucionar su plataforma de gestión de objetos perdidos y convertirla en un modelo de IA capaz de conectar, en cuestión de segundos, reclamaciones de usuarios con bases de datos de oficinas de objetos perdidos en aviones, autobuses, hoteles o taxis. El resultado: más eficacia (entre un 5% y un 15% de mejora), y una reducción drástica de los tiempos de gestión (entre un 400% y un 600%), pasando de hasta dos semanas a un máximo de 48 horas para recuperar una pertenencia extraviada.​

Para abogados, peritos, cuerpos policiales, empresas y tecnólogos, este caso es mucho más que una anécdota navideña de “objetos perdidos y encontrados”. Es un ejemplo real de cómo la IA puede transformar procesos probatorios, responsabilidades contractuales, modelos de negocio y expectativas de los clientes, al tiempo que abre debates de primer nivel en materia de protección de datos, prueba digital y diligencia debida.

Qué resuelve exactamente Foundspot… y por qué importa a juristas y técnicos

El núcleo del proyecto es un modelo inteligente que conecta, mediante integraciones API y motores de búsqueda semántica, los sistemas informáticos de oficinas de objetos perdidos (aeropuertos, aerolíneas, autobuses, hoteles, taxis) con las reclamaciones individuales de los usuarios.​

El algoritmo analiza las descripciones que introduce la persona (qué perdió, cuándo, dónde, características) y las contrasta con los registros de los objetos hallados, detectando coincidencias de forma automática y avisando tanto al usuario como a la entidad custodia cuando encuentra un posible “match”. En términos técnicos, estamos ante un sistema de IA que combina:​

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  • Procesamiento de lenguaje natural para interpretar descripciones humanas imprecisas.
  • Modelos de similitud semántica que reconocen equivalencias (por ejemplo “maleta de cabina negra Samsonite” ≈ “trolley negro rígido con etiqueta de vuelo”).
  • Reglas de negocio y filtros (fecha, lugar, compañía, tipo de objeto) que reducen falsos positivos.

Para el sector legal y policial es relevante por tres motivos:

  1. Trazabilidad digital: cada reclamación, cruce, alerta y devolución genera un rastro electrónico que puede convertirse en prueba documental en caso de litigio (por ejemplo, reclamaciones de responsabilidad por pérdida de equipaje o bienes de empresa).
  2. Estandarización del proceso: frente al caos de hojas Excel o correos sueltos, la plataforma impone estructura, tiempos y criterios objetivos de búsqueda.
  3. Gestión de expectativas y responsabilidad: si una aerolínea demuestra que ha integrado un sistema como éste, mejora su posición probatoria frente a reclamaciones de negligencia en la gestión de objetos perdidos.

Datos que cambian el juego: métricas de eficacia y eficiencia

Los responsables de Foundspot afirman que la nueva versión de la plataforma, apoyada por la subvención regional, mejora las tasas de éxito entre un 5% y un 15% respecto a su versión anterior. Puede parecer modesto, pero sobre volúmenes de cientos o miles de reclamaciones diarias, ese salto es enorme (especialmente en aerolíneas con 200–400 reclamaciones por día).​

Más disruptivo aún es el impacto en tiempos de gestión:

  • Reducción entre un 400% y un 600% en los tiempos de tramitación interna.
  • Plazo máximo de devolución de objetos de unas 48 horas, frente a períodos habituales de entre una y dos semanas antes de la implantación del sistema.​

Para empresas y aseguradoras, esto tiene traducción directa en:

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  • Menos costes de personal gestionando búsquedas manuales.
  • Menos conflicto y reclamaciones de clientes insatisfechos.
  • Menor riesgo reputacional en redes sociales y prensa.

Para abogados y peritos, estos tiempos trazados y cuantificables facilitan periciales sobre diligencia debida (qué hizo la compañía, cuándo, con qué herramientas objetivas) y permiten discutir con datos si una entidad actuó o no con la rapidez y medios exigibles.

Impacto jurídico: prueba digital, diligencia y responsabilidad

Un sistema de IA como Foundspot no solo acelera la logística; introduce un nuevo estándar de actuación razonable en la gestión de objetos extraviados. Si el sector empieza a adoptarlo de forma extensa, puede producirse un “efecto jurisprudencial”:

  • Deber de medios reforzado: compañías que no adopten tecnologías comparables podrían verse comparadas con las que sí lo hacen, y juzgadas como menos diligentes ante tribunales civiles o mercantiles.
  • Prueba digital estructurada: logs de búsquedas, coincidencias evaluadas, notificaciones enviadas, plazos de respuesta del usuario y de la compañía. Todo ello, conservado de forma íntegra, puede ser objeto de pericia informática para acreditar o refutar alegaciones.
  • Cadena de custodia civil/comercial: aunque no hablemos de cadena de custodia penal, sí hay una “cadena de custodia comercial” del objeto (dónde, cuándo y en manos de quién se encuentra), respaldada por registros digitales exportables.

Para cuerpos policiales, sobre todo en entornos donde un objeto extraviado puede estar vinculado a un delito (por ejemplo, un móvil con material probatorio, un ordenador con datos corporativos o un bolso con documentación), la existencia de esta trazabilidad facilita:

  • Localizar rápidamente la ubicación física del objeto dentro de la cadena de oficinas y empresas colaboradoras.
  • Asegurar su recogida formal con acta y sellos de tiempo, reduciendo oportunidades de manipulación.
  • Coordinar con peritos informáticos la extracción forense cuando se trate de dispositivos electrónicos.

Fundamentos técnicos: cómo “piensa” una IA que busca objetos perdidos

Según el CEO de Foundspot, el gran desafío fue “enseñar a la máquina” qué coincidencias son reales y cuáles no, entrenándola con miles de casos y correcciones humanas. Técnicamente, hablamos de:​

  • Modelos de clasificación binaria (match / no match) entrenados con ejemplos reales.
  • Técnicas de entity matching y record linkage, habituales en compliance y lucha contra el fraude, ahora aplicadas al mundo físico de objetos extraviados.
  • Análisis de texto y contexto “similar al de una persona”, pero con la capacidad de procesar miles de registros simultáneos casi sin error y sin fatiga.​

Este punto es especialmente interesante para profesionales tecnológicos:

  • La IA no sustituye al personal, sino que filtra y prioriza; el humano interviene en los casos dudosos o de alto valor.
  • Cuanto más se usa el sistema, mejor se refina el modelo. Los errores se convierten en nuevos datos de entrenamiento.
  • El despliegue no se limita a autobuses; el mayor impacto se está viendo en el sector aéreo, con aerolíneas como el grupo Iberia utilizando ya la plataforma para gestionar reclamaciones masivas.​

Programa RETECH y financiación pública: la IA como política industrial

El apoyo de 66.088 euros a Foundspot es solo una pieza de una estrategia más amplia: la Consejería de Digitalización ha destinado ya 10 millones de euros a casi un centenar de proyectos de IA para mejorar procesos y eficiencia en pymes madrileñas.​

Se trata de iniciativas enmarcadas en el programa europeo de Redes de Especialización Tecnológica (RETECH), diseñado para que las industrias regionales integren tecnologías avanzadas y pasen de pilotos aislados a soluciones escalables con impacto real en competitividad. Entre los rasgos clave del programa destacan:​

  • Ayudas de hasta 200.000 euros por proyecto para pymes con sede en la Comunidad de Madrid que presenten soluciones en niveles TRL 6–8, es decir, cercanas a su explotación comercial.​
  • Foco en automatización avanzada, modelos predictivos, optimización logística y aplicaciones de IA generativa, siempre con métricas concretas de retorno y eficiencia.​
  • Búsqueda de un ecosistema de innovación conectado, donde empresas, centros de investigación y administraciones colaboran en lugar de trabajar en silos.​

Para empresarios y despachos, esto abre una doble línea de actuación:

  1. Oportunidad de financiación para proyectos propios que integren IA en procesos internos (compliance, gestión documental, CRM, soporte jurídico, ciberseguridad).
  2. Necesidad de especialización jurídica y pericial para redactar, auditar y litigar en torno a contratos de desarrollo IA, cesión de datos y responsabilidad por fallos algorítmicos.

Implicaciones para la prueba digital y la pericia informática

Un sistema que gestiona reclamaciones, cruces automáticos y devoluciones, si se implementa con criterios forenses desde el diseño (forensic by design), puede convertirse en una mina de oro probatoria:

  • Sellos de tiempo fiables sobre cada interacción (registro del hallazgo, alta de reclamación, propuesta de coincidencia, aceptación, envío).
  • Integridad de los registros garantizada mediante hash, versiones inmutables o incluso tecnologías como append-only logs.
  • Exportabilidad estructurada (JSON, CSV, PDF firmado) que facilita la labor del perito informático al reconstruir cronologías.

Para abogados, esto permite:

  • Aportar informes periciales de alto valor en reclamaciones contra compañías de transporte, hoteleras o aseguradoras, demostrando qué hizo o dejó de hacer el sistema.
  • Argumentar sobre la razonabilidad de los plazos: si la media de mercado está ya en 48 horas, exigir dos semanas puede considerarse excesivo salvo causa mayor.

Para cuerpos policiales:

  • Integrar este tipo de plataformas en protocolos de actuación cuando exista denuncia de sustracción, para descartar rápidamente que el objeto esté simplemente extraviado en un circuito logístico.
  • Solicitar volcados completos, con garantías técnicas, cuando un objeto perdido se convierta en pieza de convicción en una causa penal.

Riesgos, límites y buenas prácticas: no todo es brillo

También hay preguntas críticas que este ecosistema debe abordar:

  • Privacidad y protección de datos: se tratan datos de contactos, trayectos, reservas, a veces información sensible asociada al contenido de los objetos. El cumplimiento del RGPD, la minimización de datos y la limitación de finalidades son ineludibles.
  • Sesgos y errores de la IA: un algoritmo que no ha sido bien entrenado puede proponer coincidencias erróneas o, peor aún, no detectar coincidencias reales, generando perjuicios. Debe existir siempre supervisión humana, mecanismos de reclamación y auditoría algorítmica.
  • Dependencia tecnológica: cuanto más central es el sistema en la operativa de una empresa o sector, más crítica es su ciberseguridad y continuidad de negocio. Ataques de ransomware o caídas prolongadas tendrían impacto reputacional y jurídico.

Para peritos informáticos y auditores de sistemas, se abre aquí una nueva área de trabajo:

  • Auditorías técnicas y legales de plataformas de IA: seguridad, calidad de datos, explicabilidad, logging y cumplimiento normativo.
  • Peritajes en casos donde la decisión del algoritmo (o su fallo) haya sido determinante en un daño o reclamación económica.

La Comunidad de Madrid ha financiado con 66.088 euros a la pyme Foundspot para mejorar una plataforma de IA que conecta reclamaciones de usuarios con bases de datos de objetos perdidos en sectores como el aéreo, el transporte y la hostelería, logrando incrementos de eficacia del 5–15% y reducciones de tiempos de gestión del 400–600%, acortando los plazos de devolución a un máximo de 48 horas. Este proyecto se integra en el programa RETECH, que ha movilizado 10 millones de euros para casi un centenar de iniciativas de IA orientadas a pymes madrileñas, con subvenciones de hasta 200.000 euros por proyecto y exigencia de soluciones maduras y escalables.​

Más allá de la anécdota, el caso Foundspot ilustra cómo la IA, aplicada a un proceso muy concreto, redefine estándares de diligencia empresarial, genera prueba digital rica y auditable, y abre campos de especialización para abogados, peritos, fuerzas de seguridad y tecnólogos. El reto inmediato es consolidar este modelo como referencia de buenas prácticas: trazabilidad robusta, cumplimiento del RGPD, supervisión humana y ciberseguridad avanzada.

El proyecto madrileño de IA para localizar objetos perdidos demuestra que la Inteligencia Artificial deja de ser un concepto abstracto cuando se aplica a problemas reales, medibles y cercanos al ciudadano, creando a la vez nuevas necesidades jurídicas, periciales y de gobernanza tecnológica.

Si eres abogado, perito, policía, empresario o profesional tech, este es el momento de pasar de espectador a protagonista:

  • Identifica en tu organización un proceso repetitivo y crítico donde la IA pueda aportar un salto cuantitativo similar al de Foundspot.
  • Evalúa las convocatorias RETECH y otras líneas de financiación que pueden convertir una buena idea en un proyecto financiado y escalable.​
  • Diseña tus sistemas “probatoriamente conscientes”: que cada interacción pueda, si es necesario, sostener un procedimiento judicial con garantías.

La próxima vez que alguien pierda algo en tu organización —sea un objeto, un dato o una oportunidad—, la verdadera pregunta será: ¿tienes ya una IA preparada para encontrarlo… y un marco legal y pericial sólido para defender cómo lo hace?

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