lunes, marzo 16, 2026
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El escudo digital de la solidaridad: Entrevista a Pilar Roy

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Cuando pensamos en Cruz Roja, la primera imagen que nos viene a la mente es la de miles de chalecos rojos desplegados en primera línea ante cualquier emergencia. Sin embargo, la vulnerabilidad humana ya no se limita al ámbito físico: también se ha trasladado al ciberespacio. Hoy, proteger la huella digital y los datos personales de una familia en riesgo de exclusión o de un solicitante de asilo puede ser tan crucial como proporcionar refugio o asistencia médica.

Cruz Roja, con más de 160 años de historia, ha entendido que la acción humanitaria del siglo XXI también pasa por la seguridad digital. En la Comunidad de Madrid, este proceso de adaptación está liderado por Pilar Roy, presidenta regional de la organización.

Bajo su dirección, la institución ha impulsado un proceso de modernización que le ha valido el distintivo Madrid Excelente – Lugar Ciberseguro, un reconocimiento que avala el compromiso de la entidad con la protección de la información y la resiliencia tecnológica.

Este galardón refleja una visión directiva clara: comprender que, en una sociedad hiperconectada, salvaguardar los datos personales de colectivos vulnerables es también una forma de protección humanitaria.

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La trayectoria de Pilar Roy dentro de la organización refleja un compromiso construido desde la base. Antes de asumir la presidencia regional en 2019 —cargo para el que fue reelegida en 2023 por la presidenta nacional María del Mar Pageo— desempeñó funciones clave como presidenta de la Asamblea Comarcal del Jarama y vicepresidenta autonómica.

Durante su mandato, Cruz Roja en la Comunidad de Madrid ha tenido un papel decisivo en algunas de las crisis más complejas de los últimos años, actuando como entidad auxiliar de las administraciones públicas en materia de emergencias, atención a personas solicitantes de asilo y protección social.

Al mismo tiempo, su liderazgo se ha caracterizado por impulsar una profunda transformación organizativa que combina innovación tecnológica, acción social y fortalecimiento del voluntariado.

En esta entrevista exclusiva para TecFuturo, conversamos con la máxima responsable regional de Cruz Roja para entender cómo una organización humanitaria se adapta a la era de la inteligencia artificial, cómo combate la brecha digital en los territorios más aislados y por qué la ciberseguridad se ha convertido en el nuevo escudo del humanitarismo moderno.

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La seguridad de la información es parte del espacio humanitario

  • Pilar, enhorabuena por el reciente distintivo ‘Madrid Excelente – Lugar Ciberseguro’. Solemos asociar la ciberseguridad a grandes corporaciones o bancos. ¿Qué supone para Cruz Roja integrar la protección de la información como un pilar de su excelencia organizativa?

Todos los espacios y recursos de Cruz Roja son espacios humanitarios, imparciales y neutrales; en definitiva, espacios seguros. La seguridad de la información es, por tanto, un paso necesario en el mundo actual para garantizar esa protección también en el entorno digital.

  • Cruz Roja maneja datos extremadamente sensibles de personas en situación de vulnerabilidad: solicitantes de asilo, víctimas de violencia o familias en riesgo de exclusión. ¿Cómo se blinda tecnológicamente la institución para garantizar que el refugio que ofrecéis sea también un refugio digital?

Al gestionar datos de socios, donantes, voluntariado y participantes, la ciberseguridad es una prioridad. Un incidente de seguridad podría erosionar la confianza de nuestros colaboradores y afectar a la vida de muchas personas.

Por ello, en los últimos años hemos realizado una inversión muy importante en sistemas informáticos seguros, protocolos de acceso, copias de seguridad y formación en protección de datos. El objetivo es garantizar la seguridad de toda la información y de las actividades que realizamos, tanto para nuestro voluntariado y personal técnico como para las personas participantes en nuestros proyectos.

  • En zonas como la Sierra Norte de Madrid se enfrentan al envejecimiento poblacional y a la dispersión geográfica. Hoy, no tener acceso a la tecnología o no saber utilizarla puede aislar tanto como la falta de transporte. ¿Qué papel está desempeñando Cruz Roja para combatir esta brecha digital?

Además de ayudas puntuales en transporte y talleres formativos, hemos desarrollado dos proyectos innovadores para combatir la soledad no deseada y mejorar la atención social.

El primero es CRECE, que busca fomentar la autonomía de las personas vulnerables y evitar su institucionalización, transformando el modelo de cuidados a largo plazo.

El segundo es CREARED, que utiliza tecnología —como asistentes de voz— para conectar a personas mayores que viven en entornos rurales de la Comunidad de Madrid, acompañado de programas de capacitación digital en municipios de menos de 20.000 habitantes.

Hasta ahora hemos intervenido en 94 municipios. Ambos proyectos destacan por su enfoque en la innovación, el voluntariado y la adaptación a las necesidades reales de las personas.

  • Como entidad auxiliar de las administraciones públicas, colaboráis estrechamente con el Gobierno regional en emergencias y protección ciudadana. ¿Cómo ha transformado la tecnología la capacidad de respuesta operativa de Cruz Roja?

La tecnología nos permite disponer de datos en tiempo real sobre nuestra disponibilidad de recursos humanos y materiales. Esto agiliza la toma de decisiones y mejora la coordinación operativa. Nuestra capacidad sigue siendo la misma, pero ahora es más ágil, más coordinada y más eficiente, lo que ha aumentado nuestra capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.

  • El voluntariado es el motor de Cruz Roja. Con la irrupción de nuevas herramientas digitales y la automatización de procesos, ¿Cómo se está formando al voluntariado y al personal técnico?

La formación accesible a todos los niveles es imprescindible. Hemos adaptado los programas formativos a la diversidad de perfiles del voluntariado y del personal técnico, así como a los distintos ritmos de aprendizaje.
Solo aprendiendo a utilizar estas herramientas dejan de ser una barrera y se convierten en un apoyo. La tecnología debe facilitar que más personas puedan colaborar y participar activamente en la institución.

  • Cruz Roja nació hace más de 160 años bajo siete principios fundamentales. En un mundo dominado por algoritmos y plataformas digitales, ¿Cómo se defienden valores como la Humanidad o la Imparcialidad en el entorno digital?

Nuestros principios fundamentales nos vertebran, nos aglutinan y nos obligan. Están presentes en todas las personas que forman parte de Cruz Roja.Las herramientas digitales son útiles, pero siempre las utilizamos desde la cercanía a las personas. Detrás de cada pantalla y de cada tecnología siempre hay personas. La digitalización no puede sustituir la relación humana.
El mundo humanitario está en plena transición. La transformación global de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sitúa la digitalización y la innovación en el centro de su Estrategia 2030, entendiendo que la tecnología debe servir para aumentar la eficiencia y la transparencia sin perder de vista las necesidades humanitarias.

  • Dirigir la transformación de una organización tan grande y con tanta historia como Cruz Roja debe ser un reto considerable. ¿Cuál ha sido el mayor obstáculo para modernizar procesos sin perder la cercanía humana?

La mayor dificultad son los diferentes perfiles de las personas que componemos Cruz Roja. Y, al mismo tiempo, la mayor facilidad es precisamente la humanidad de todas ellas.

  • Mirando hacia el futuro, ¿Qué innovación tecnológica le gustaría ver plenamente integrada en Cruz Roja para mejorar la vida de las personas a las que atendéis?

La inteligencia artificial ofrece nuevas oportunidades, pero todavía existen dudas éticas y pocas políticas claras de uso. Debemos implantarla de forma responsable, garantizando transparencia, respeto a la privacidad y formación adecuada del equipo. La revolución tecnológica también trae riesgos. Las redes sociales, por ejemplo, pueden amplificar tanto el apoyo como los errores. Por eso es imprescindible establecer protocolos de comunicación, monitorizar activamente los canales digitales y formar portavoces preparados para actuar con rapidez y transparencia.

La reputación se construye con coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, y eso exige políticas claras, evaluación de riesgos y garantizar que las decisiones humanas sigan prevaleciendo.

 

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