lunes, enero 12, 2026
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De las aulas al banquillo judicial: Por qué mi futuro es ser Perito Informático

Nico Barrera Quintana
Nico Barrera Quintana
Estudiante de Grado Superior de Informática y futuro experto forense
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En unos pocos meses recibiré mi título de Grado Superior. Han sido dos años intensos de picar código, configurar redes y pelearme con sistemas operativos. Pero, mientras mis compañeros sueñan con ser Full Stack Developers en una startup de moda o fantasean con hackear el Banco de España, yo ya tengo claro mi objetivo. He encontrado mi futura profesión en un lugar mucho más frío, preciso y apasionante: la informática forense.

El clic: Cuando los datos cuentan una historia

Descubrí que un ordenador no es solo una herramienta, es un testigo silencioso. La idea de que nada se borra del todo, de que cada clic deja un rastro y de que nosotros podemos reconstruir la verdad para ayudar a la justicia, me fascinó desde el primer día. No quiero ser el que intenta romper el sistema por diversión; quiero ser el experto que descifra cómo ocurrió un ciberdelito o el que certifica la autenticidad de una prueba digital con validez legal.

El reto de las «Granjas de SIM»: Mi primera lección de realidad

Como futuro perito, sigo de cerca la actualidad. Lo que está pasando este enero de 2026 con las SIM Boxes en España es el ejemplo perfecto de por qué nuestra figura es vital. La Operación Mosenik demuestra que la tecnología siempre tiene una grieta.   Mi ilusión es estar ahí algún día, analizando esos dispositivos incautados y traduciendo datos técnicos complejos a un lenguaje que un juez pueda entender.

Mi hoja de ruta hacia el «Master Gold»

Sé que el título de Grado Superior es solo la primera piedra. Para ser un profesional de élite, mi plan tras graduarme está definido:

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  1. Especialización y Acreditación: Tengo claro que para estar con los mejores debo aprender de los mejores. Tras investigar a fondo, mi meta es formarme y acreditarme en la ANTPJI (Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos). Es, sin duda, la institución de referencia en España para cualquier informático que quiera ejercer con rigor en los tribunales.
  2. Rigor absoluto: En esta profesión NUNCA se inventa nada. La evidencia es la única que habla y la cadena de custodia es sagrada.
  3. Ética profesional: Ser el puente necesario entre el complejo mundo del bit y el sistema legal.

El máximo nivel para un estudiante informático

Para mí, llegar a ser perito informático es alcanzar el máximo nivel al que puede aspirar un estudiante de nuestra rama. No es solo saber de hardware o software; es tener la capacidad técnica de defender la verdad ante un tribunal. Mientras otros juegan a ser hackers de película, yo me preparo para que ningún fraude quede impune.

¡Nos vemos en los tribunales! (Pero desde el estrado de los expertos).

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