La Mañana del Sábado 14/02/2026 dejó algo más que un resultado favorable. Dejó una actuación con peso competitivo real, de las que consolidan identidad y refuerzan el crecimiento de un grupo que empieza a sostener su propio estándar.
El Cadete Masculino de Unión Linense Baloncesto firmó un triunfo sólido (74-58) ante Montiel de Arnáiz Abogados CB San Fernando, un rival trabajado, disciplinado y con argumentos físicos para incomodar el desarrollo del encuentro. Pero cuando el partido entró en sus tramos de control, ULB fue superior en lectura, ritmo y determinación.
ULB no ganó desde la precipitación. Ganó desde el control.
Tras un inicio equilibrado, el conjunto linense ajustó su estructura defensiva, cerró líneas de penetración y comenzó a imponer presencia en el rebote. La diferencia no nació de una racha aislada, sino de la acumulación de decisiones correctas durante todo el partido.
“Cuando el talento se cansa, el equipo sigue.
Y cuando el equipo cree de verdad… el partido ya es vuestro.”
Protagonismo sobre la pista
La producción fue colectiva, pero hubo nombres propios que marcaron el pulso competitivo del encuentro.
Pablo De Andrés Ramírez lideró la anotación con autoridad, imponiéndose en situaciones de contacto y castigando cada desajuste defensivo rival.
Junto a él, Unai Romero Simó sostuvo presencia ofensiva constante, aportando puntos y equilibrio en los momentos donde el partido exigía firmeza.
El perímetro encontró solidez en Borja Cabrita Valdivia y Guillermo Alfageme Delgado, ambos eficaces en la selección de tiro y determinantes para abrir espacios en la defensa rival.
En el plano defensivo, los minutos de Iker Pastor Soltero marcaron intensidad y presión sobre el balón, sosteniendo el ritmo competitivo del equipo.
El trabajo interior de Mateo Docampo Benítez y José Manuel García Puente aseguró control del aro y segundas opciones, mientras la rotación de Álvaro López Mena y Andrés Aguilar Chacón aportó equilibrio táctico.
Desde la segunda unidad, Joaquín Corcoles Sánchez y Kamran Sassani mantuvieron el nivel competitivo sin fisuras, sosteniendo la estructura colectiva del grupo.
Un matiz importante que destacar de Mateo Docampo Benítez, además, volvió a ser un ejemplo desde la intensidad defensiva, destacando en ayudas, en la pelea de balones sueltos y en el esfuerzo invisible que sostiene al equipo. Aun cargándose pronto de faltas personales, su impacto competitivo y su actitud en pista marcaron el tono defensivo del grupo.
La recompensa al trabajo invisible
El encuentro dejó también una lectura que trasciende el marcador.
La participación de Daniel Rivero Martín, jugador de categoría infantil, fue el reflejo del valor que tiene el esfuerzo sostenido. Su presencia no respondió a una circunstancia puntual, sino al trabajo acumulado en entrenamientos, a su disposición para ayudar al grupo cadete y a su capacidad de exigirse en cada sesión.
Durante la temporada ha destacado en su categoría por su confianza creciente, su mentalidad de superación y su voluntad constante de seguir evolucionando.
Este partido representó una recompensa a ese proceso silencioso de crecimiento.
San Fernando compitió con dignidad y estructura. Pero cada intento de aproximación fue respondido por un ULB ordenado, firme y mentalmente preparado.
Cuando el rival elevó el contacto, ULB elevó la concentración.
Cuando el marcador exigía pausa, ULB impuso control.
Cuando el partido pidió carácter, el equipo respondió con jerarquía competitiva.
No fue una victoria emocional. Fue una victoria construida.
Desde el banquillo, trabajo constante y formación.
Sin buscar foco, el entrenador continúa desarrollando una labor clave en la evolución del grupo, guiando y formando a los chicos en cada paso competitivo que dan.
ULB dejó claro que el suyo está en crecimiento firme.



