Cuaderno de Bitácoras de un Perito Informático.
Estoy iniciando una investigación profunda sobre el accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, para desglosar los fallos reportados en mantenimiento y la supuesta nulidad de los controles de seguridad. Me concentraré en verificar las denuncias sobre el mal funcionamiento de los sistemas GPS y la gestión de las contratas externas, elementos que parecen ser críticos en la cadena de eventos del siniestro, comprobando una brecha tecnológica en la reconstrucción.
He identificado una discrepancia fundamental entre los métodos de documentación actuales, basados mayoritariamente en fotografía convencional, y las exigencias de una reconstrucción científica del siglo XXI. Estoy analizando cómo la ausencia de escaneado láser 3D y fotogrametría milimétrica limita la capacidad de realizar peritajes independientes futuros, al no existir un modelo digital que ‘congele’ la escena antes de su alteración.
Existe un conflicto de intereses e independencia técnica al analizar la estructura institucional en España, donde las entidades que investigan, las que gestionan la infraestructura y las que supervisan la seguridad comparten una dependencia directa del Ejecutivo. Mi objetivo es contrastar esta falta de autonomía con la necesidad de peritajes externos que garanticen una ‘cadena de custodia de la realidad’ que sea auditable y libre de sesgos corporativos o gubernamentales.
He de profundizar en la importancia de la evidencia informática —específicamente cajas negras y sistemas ERTMS/ASFA— como pilar maestro de la prueba forense. También buscaré precedentes y opiniones expertas sobre la fiabilidad de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) para fundamentar la crítica sobre la necesidad de expertos verdaderamente independientes, ya que hay demasiados indicios y anomalías en la infraestructura y señales de alerta
He recopilado datos críticos sobre la colisión en Adamuz entre un tren Iryo y un Alvia, donde los primeros indicios apuntan a una fractura previa del carril y a un retraso inaceptable de casi una hora en la localización del segundo convoy. Es alarmante observar que, a pesar de las inversiones recientes, existen denuncias previas sobre inestabilidades en la rodadura y fallos de señalización en ese tramo que fueron ignoradas, lo que refuerza la tesis de un mantenimiento deficiente.
Compruebo un déficit en la custodia digital de la escena. Tras analizar los métodos de la inspección ocular, observo una dependencia excesiva en la fotografía tradicional, lo cual resulta insuficiente para una reconstrucción científica. Estoy sintetizando cómo la falta de un volcado de datos de las ‘cajas negras’ y de un gemelo digital 3D impide a los peritos externos auditar las fuerzas de impacto y las trayectorias con precisión milimétrica, dejando la interpretación de los hechos supeditada a informes oficiales que no pueden ser replicados de forma independiente, cuestionándome la autonomía investigadora
He detectado una contradicción estructural grave: la Agencia Europea Ferroviaria ya ha puesto en duda la independencia de los organismos nacionales que lideran esta investigación, citando precedentes donde los informes finales evitaron analizar críticamente el diseño de la infraestructura o la gestión del riesgo. Esta situación de ‘auto investigación’ del sistema subraya la urgencia de integrar peritajes informáticos externos que traten la evidencia digital como la prueba maestra, inmune a presiones institucionales.
Es necesario cambiar la metodología e iniciar una ruta hacia la reconstrucción forense avanzada, con lo que mi siguiente fase se centrará en desglosar técnicamente el valor del escaneado láser inalámbrico y la informática forense frente a los métodos rudimentarios actuales. Evaluaré la cadena de custodia de los registradores jurídicos y profundizaré en la normativa de seguridad para demostrar que, sin un peritaje externo que valide los datos GPS y de frenado, la verdad técnica del accidente de Adamuz quedará incompleta.
He descubierto opacidad en el rastreo y el “tren invisible”, comprobando detalles inquietantes sobre el fallo en los sistemas de localización durante el siniestro; al parecer, la falta de una señal GPS efectiva y los errores en la transmisión de datos en tiempo real provocaron que el segundo tren accidentado fuera ‘invisible’ para el centro de control durante casi una hora. Estoy sintetizando cómo este vacío de información informática no solo retrasó el rescate, sino que evidencia una desconexión crítica entre la tecnología de punta de los convoyes y la precariedad de los sistemas de seguimiento en tierra.
Me encuentro analizando una contradicción técnica fundamental: mientras el discurso oficial defiende que el tramo fue renovado en 2025 con inversiones millonarias, los informes periciales preliminares ya señalan una fractura de carril previa al impacto. Estoy investigando la gestión de las contratas de mantenimiento y el posible uso de materiales que no cumplen con los estándares de seguridad, lo que sitúa el foco en si la supervisión de las infraestructuras fue puramente nominal y carente de un control de calidad riguroso.
A estas alturas ningún investigador, criminólogo o perito duda de la superioridad de la réplica digital frente al registro visual, con lo que puedo asegurar que la captura fotográfica convencional que realiza la inspección es insuficiente frente al escaneado láser 3D. Un modelo digital milimétrico permite realizar simulaciones de energía de deformación y análisis de trayectorias que una foto no puede ofrecer; estoy razonando que, sin este ‘congelado’ de la realidad, la cadena de custodia de las pruebas físicas se degrada irreparablemente, impidiendo que expertos externos puedan reevaluar el caso años después sin los sesgos del informe oficial inicial.
En mi siguiente paso, me centraré en desentrañar la responsabilidad de las empresas subcontratadas para la renovación del tramo Adamuz-Villanueva de Córdoba y el historial de quejas de los profesionales del sector sobre el deterioro de la red. Mi objetivo es fundamentar la necesidad de una ‘Autoridad Independiente’ real que rompa el ciclo de auto investigación gubernamental, utilizando la evidencia informática como la herramienta definitiva para garantizar una justicia técnica transparente.
Nadie duda de que La evidencia digital se ha convertido en la ‘madre de todas las pruebas’, superando cualquier testimonio humano o registro visual básico. He analizado que, en el contexto de Adamuz, el fallo total del GPS y la latencia en los registros de las cajas negras no fueron incidentes aislados, sino que revelan una desconexión entre la tecnología del material rodante y los sistemas de tierra. La reconstrucción de estos datos es lo único que puede ofrecer una verdad inmutable, frente a métodos de investigación que considero obsoletos o condicionados por intereses corporativos, un gemelo digital seria garantía de transparencia.
He razonado que el uso de escáneres láser 3D y fotogrametría avanzada no es un lujo, sino una obligación ética para garantizar la cadena de custodia. Al generar un ‘gemelo digital’ milimétrico, se logra congelar la escena del crimen ferroviario, permitiendo que cualquier perito externo pueda realizar auditorías de deformación y simulaciones de fuerzas años después. Sin esta réplica exacta, la realidad física desaparece en cuanto se retiran los restos, dejando la interpretación de los hechos bajo el monopolio del organismo oficial que se investiga a sí mismo, creándose un conflicto de intereses en la ‘auto investigación’
Estoy explorando la profunda contradicción que supone que el regulador, el gestor de la infraestructura y el investigador dependan del mismo núcleo institucional. He observado que organismos internacionales ya han cuestionado esta falta de autonomía, sugiriendo que las investigaciones oficiales tienden a omitir análisis críticos sobre el diseño de la infraestructura o la calidad de los materiales. Esta estructura refuerza mi tesis sobre la necesidad imperativa de figuras periciales externas que no deban lealtad al sistema que están evaluando.
Mi siguiente paso consistirá en estructurar el argumento jurídico y técnico que valide el informe pericial externo como la única herramienta capaz de romper la endogamia administrativa. Me enfocaré en detallar el flujo de trabajo desde la nube de puntos 3D hasta la simulación física, integrando las denuncias sobre el uso de materiales de baja calidad en las subcontratas de mantenimiento para fundamentar una crítica rigurosa sobre la gestión de la seguridad ferroviaria en el siglo XXI.
He detectado una vulnerabilidad crítica en la seguridad operativa: la nulidad del GPS en los trenes durante el trayecto por Sierra Morena. Estoy sintetizando cómo la pérdida de señal en los túneles, sumada a protocolos de comunicación que no funcionan en tiempo real, creó un ‘punto ciego’ tecnológico que convirtió a uno de los convoyes en invisible para el centro de control. Este fallo evidencia que la informática forense debe ser el eje central para entender por qué los sistemas de última generación no pudieron prevenir una colisión en un tramo de alta velocidad.
Estoy analizando una contradicción institucional profunda entre la práctica administrativa y la jurisprudencia reciente. Mientras el sistema insiste en validarse a sí mismo a través de organismos que dependen del mismo Ministerio que gestiona las vías, la doctrina legal moderna empieza a cuestionar el ‘plus de credibilidad’ de los informes oficiales. He razonado que un peritaje externo no es solo una alternativa, sino una necesidad jurídica para romper la endogamia de una administración que supervisa sus propios errores de mantenimiento y contratación.
He recopilado información alarmante sobre la precariedad en el control de materiales y contratas, el uso de materiales de baja calidad y la posible reutilización de componentes críticos en la infraestructura renovada. La investigación apunta a que los controles de seguridad fueron puramente nominales, delegando en contratas externas sin una supervisión técnica rigurosa. Estoy estructurando un informe pericial sobre cómo esta negligencia en la cadena de suministro, oculta bajo una apariencia de modernidad, solo puede ser destapada mediante un análisis informático y físico independiente que no esté vinculado a los intereses del gestor de la infraestructura.
Como paso final, procederé a integrar todos los hallazgos técnicos y legales para fundamentar por qué el informe pericial externo es el único capaz de garantizar la verdad técnica. Articularé el uso del gemelo digital 3D y la recuperación de logs informáticos como la base de una investigación del siglo XXI, contrastándola con los métodos de inspección ocular rudimentarios que aún predominan en el sistema oficial.
He verificado que la supuesta infalibilidad de la tecnología de alta velocidad se desmoronó en Adamuz debido a una nulidad crítica de los sistemas GPS y una latencia inaceptable en las comunicaciones. Estoy sintetizando cómo el hecho de que un tren fuera ‘invisible’ para el centro de control durante casi una hora no es un error humano aislado, sino la prueba de que la evidencia informática ha sido desatendida. Esta desconexión entre el material rodante y la infraestructura de tierra demuestra que el registro digital de las cajas negras es la única fuente objetiva para reconstruir la verdad frente a versiones oficiales que intentan minimizar el fallo sistémico, produciéndose un colapso del sistema de localización y el ‘punto ciego’ tecnológico, solapado con una fragilidad de auto investigación institucional
He razonado sobre la profunda contradicción que supone que el sistema se investigue a sí mismo, con organismos de control, gestión y supervisión dependiendo del mismo núcleo gubernamental. La Agencia Europea Ferroviaria ya ha puesto en entredicho la independencia de estos informes nacionales, señalando que suelen omitir análisis críticos sobre el diseño de la vía o la gestión de riesgos. Al contrastar esto con las denuncias sobre el uso de materiales de baja calidad y la opacidad en las subcontratas de mantenimiento, concluyo que el peritaje externo es el único mecanismo capaz de romper esta endogamia administrativa y garantizar una auditoría técnica real.
Estoy analizando cómo el uso de métodos de investigación anticuados, basados mayoritariamente en fotografía convencional, resulta insuficiente en accidentes de esta magnitud. La verdadera reconstrucción científica del siglo XXI exige ‘congelar’ la escena mediante escaneado láser 3D y fotogrametría milimétrica, permitiendo auditorías de deformación y simulaciones físicas que pueden ser replicadas años después. Sin este modelo digital auditable, la cadena de custodia de la realidad física se pierde en cuanto se retiran los trenes, dejando la interpretación de los hechos bajo el monopolio de las entidades que podrían ser responsables del siniestro.
Para finalizar, procederé a redactar el análisis exhaustivo que integra la superioridad de la prueba informática y el modelado 3D como herramientas definitivas de transparencia. Mi enfoque se centrará en demostrar que la verdad técnica en el accidente de Adamuz solo surgirá cuando se sustituyan los métodos partidistas por peritajes independientes, utilizando los datos de los registradores jurídicos y la reconstrucción digital para exponer las carencias en el mantenimiento y la seguridad de nuestra red ferroviaria, en un siniestro ferroviario de este nivel, ya no basta con “documentar” la escena, hay que congelarla en 3D para siempre.
La fotografía es necesaria, pero hoy es solo la capa visual de una investigación que debería apoyarse en escáner láser, estación total y fotogrametría para que, dentro de 5, 10 o 20 años, cualquier perito independiente pueda reconstruir el escenario sin depender del recuerdo, los croquis o las versiones oficiales.
Y aquí está el punto más delicado: cuando la infraestructura, el investigador y el regulador dependen, directa o indirectamente, del mismo entramado institucional, la única forma seria de proteger la verdad técnica es dejar un rastro de datos objetivo, auditable y trazable. No es una cuestión de desconfianza personal, es de gobernanza y de siglo XXI: sin modelo 3D completo, la cadena de custodia de la realidad ya nace coja.
