lunes, marzo 16, 2026
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La evidencia digital en los vehículos modernos y su impacto en la investigación de accidentes

Carlos Ballesteros
Carlos Ballesteros
Especialista en Innovación y Derechos de Propiedad Industrial. Socio Fundador Asociación ANPTI. Perito Informático ANTPJI Experto en Apple
Las opiniones expresadas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de quien lo firma y no reflejan necesariamente la postura de TecFuturo. Asimismo, Tec Futuro no se hace responsable del contenido de las imágenes o materiales gráficos aportados por los autores.
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Los vehículos modernos han evolucionado desde sistemas predominantemente mecánicos hacia plataformas tecnológicas complejas basadas en electrónica y software. Actualmente, un vehículo puede  incorporar  decenas  de   unidades  de   control  electrónico  (ECU),  sensores   avanzados, sistemas de asistencia a  la conducción  (ADAS) y  plataformas  de conectividad que generan y almacenan información de forma continua.

Este  cambio  tecnológico  está  transformando  también  la  forma  en  la  que  se  investigan  los accidentes de tráfico. Tradicionalmente,  la  reconstrucción  de  un  siniestro  se  ha  basado  en  el análisis de evidencias físicas como deformaciones estructurales del vehículo, huellas de frenado, trayectorias  o  daños  en  la  infraestructura  vial.  Sin  embargo,  los  vehículos  actuales  generan además una cantidad significativa de evidencia digital que puede aportar información relevante sobre el comportamiento del vehículo y del conductor en los momentos previos al impacto.

Uno de los sistemas más conocidos es el Event Data Recorder (EDR), un módulo electrónico que registra  determinados  parámetros  relacionados  con  eventos  de  colisión.  Dependiendo  del fabricante y del modelo del vehículo, estos sistemas pueden almacenar variables como velocidad del vehículo, aceleración o desaceleración  longitudinal,  posición  del  acelerador,  activación  del sistema de frenado, uso del cinturón de seguridad o despliegue de airbags durante los segundos previos y posteriores a un impacto.

Además del  EDR,  múltiples  sistemas  electrónicos  del  vehículo  pueden  almacenar  información potencialmente relevante para el análisis pericial. Entre ellos se encuentran las unidades de control

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del  motor,  sistemas  ABS   o  ESC,  módulos  telemáticos,  sistemas  ADAS   o   plataformas  de conectividad que transmiten datos a servidores remotos del fabricante. Estos registros pueden aportar información sobre el funcionamiento del vehículo, eventos de seguridad o determinadas acciones realizadas por el conductor.

La existencia de estos  registros electrónicos  introduce  un  nuevo  concepto  en  el  ámbito de  la investigación de accidentes: la evidencia digital del vehículo. Desde el punto de vista técnico y pericial, estos datos deben tratarse siguiendo principios similares a los utilizados en la informática forense. Esto implica garantizar la integridad de la información obtenida, documentar el proceso de adquisición, asegurar la trazabilidad de los datos y preservar la evidencia original para permitir su verificación por terceros.

Uno de los principales desafíos es la preservación de estos datos tras el accidente. En la práctica, los vehículos implicados en un siniestro suelen ser retirados de la vía por motivos de seguridad, trasladados  mediante  grúa  y   posteriormente  depositados  en   instalaciones  de  aseguradoras, depósitos municipales o talleres de reparación. Durante este proceso pueden producirse arranques del  vehículo,  diagnósticos  electrónicos  o  intervenciones  técnicas  que  alteren  los  registros almacenados en los sistemas electrónicos.

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Por este motivo, diversos especialistas en análisis forense digital aplicado a automoción plantean la necesidad de desarrollar protocolos específicos para la preservación y adquisición de evidencia digital procedente de vehículos. Estos protocolos deberían incluir procedimientos para identificar los sistemas que pueden contener datos relevantes, documentar el estado del vehículo antes de cualquier  intervención,  realizar  extracciones  controladas  mediante  herramientas  adecuadas  y mantener una cadena de custodia que permita garantizar la fiabilidad de los datos obtenidos.

A medida que la industria automotriz avanza hacia vehículos cada vez más definidos por software y conectividad, la evidencia digital generada por los sistemas electrónicos del vehículo tendrá un papel creciente en la reconstrucción de accidentes y en los procedimientos judiciales relacionados con la responsabilidad en la circulación.

El desarrollo de metodologías técnicas y jurídicas que permitan tratar estos datos como evidencia fiable constituye uno de los retos emergentes en la intersección entre automoción, ciberseguridad e informática forense.

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