Los vehículos modernos han evolucionado desde sistemas predominantemente mecánicos hacia plataformas tecnológicas complejas basadas en electrónica y software. Actualmente, un vehículo puede incorporar decenas de unidades de control electrónico (ECU), sensores avanzados, sistemas de asistencia a la conducción (ADAS) y plataformas de conectividad que generan y almacenan información de forma continua.
Este cambio tecnológico está transformando también la forma en la que se investigan los accidentes de tráfico. Tradicionalmente, la reconstrucción de un siniestro se ha basado en el análisis de evidencias físicas como deformaciones estructurales del vehículo, huellas de frenado, trayectorias o daños en la infraestructura vial. Sin embargo, los vehículos actuales generan además una cantidad significativa de evidencia digital que puede aportar información relevante sobre el comportamiento del vehículo y del conductor en los momentos previos al impacto.
Uno de los sistemas más conocidos es el Event Data Recorder (EDR), un módulo electrónico que registra determinados parámetros relacionados con eventos de colisión. Dependiendo del fabricante y del modelo del vehículo, estos sistemas pueden almacenar variables como velocidad del vehículo, aceleración o desaceleración longitudinal, posición del acelerador, activación del sistema de frenado, uso del cinturón de seguridad o despliegue de airbags durante los segundos previos y posteriores a un impacto.
Además del EDR, múltiples sistemas electrónicos del vehículo pueden almacenar información potencialmente relevante para el análisis pericial. Entre ellos se encuentran las unidades de control
del motor, sistemas ABS o ESC, módulos telemáticos, sistemas ADAS o plataformas de conectividad que transmiten datos a servidores remotos del fabricante. Estos registros pueden aportar información sobre el funcionamiento del vehículo, eventos de seguridad o determinadas acciones realizadas por el conductor.
La existencia de estos registros electrónicos introduce un nuevo concepto en el ámbito de la investigación de accidentes: la evidencia digital del vehículo. Desde el punto de vista técnico y pericial, estos datos deben tratarse siguiendo principios similares a los utilizados en la informática forense. Esto implica garantizar la integridad de la información obtenida, documentar el proceso de adquisición, asegurar la trazabilidad de los datos y preservar la evidencia original para permitir su verificación por terceros.
Uno de los principales desafíos es la preservación de estos datos tras el accidente. En la práctica, los vehículos implicados en un siniestro suelen ser retirados de la vía por motivos de seguridad, trasladados mediante grúa y posteriormente depositados en instalaciones de aseguradoras, depósitos municipales o talleres de reparación. Durante este proceso pueden producirse arranques del vehículo, diagnósticos electrónicos o intervenciones técnicas que alteren los registros almacenados en los sistemas electrónicos.
Por este motivo, diversos especialistas en análisis forense digital aplicado a automoción plantean la necesidad de desarrollar protocolos específicos para la preservación y adquisición de evidencia digital procedente de vehículos. Estos protocolos deberían incluir procedimientos para identificar los sistemas que pueden contener datos relevantes, documentar el estado del vehículo antes de cualquier intervención, realizar extracciones controladas mediante herramientas adecuadas y mantener una cadena de custodia que permita garantizar la fiabilidad de los datos obtenidos.
A medida que la industria automotriz avanza hacia vehículos cada vez más definidos por software y conectividad, la evidencia digital generada por los sistemas electrónicos del vehículo tendrá un papel creciente en la reconstrucción de accidentes y en los procedimientos judiciales relacionados con la responsabilidad en la circulación.
El desarrollo de metodologías técnicas y jurídicas que permitan tratar estos datos como evidencia fiable constituye uno de los retos emergentes en la intersección entre automoción, ciberseguridad e informática forense.



