Marzo de 2026 en Madrid no será un mes cualquiera. Mientras la ciudad despierta entre sus rutinas habituales, en el Palacio de Congresos del Campo de las Naciones se concentrará durante tres días la mayor densidad de conocimiento, innovación y poder de transformación digital que España puede reunir bajo un mismo techo. No se trata de un evento más en el calendario tecnológico. Es ASLAN2026, la 33ª edición de una cita que lleva más de tres décadas siendo el termómetro real de hacia dónde camina la tecnología en nuestro país.
La Asociación @aslan, que agrupa a 208 fabricantes y proveedores especializados en innovación digital y ciberseguridad, organiza los días 17, 18 y 19 de marzo en el Palacio de Congresos de Madrid, la 33ª edición del Congreso&EXPO ASLAN2026 bajo el título:
¿Agentes IA, resiliencia, activos digitales…? Evolucionamos
Vivimos tiempos de grandes cambios. Participa en el gran Congreso & EXPO anual que la Asociación @aslan organiza con el apoyo de cerca de 200 empresas especializadas en innovación digital y CXOs que están liderando la re-evolución de grandes organizaciones en España: mejorando la productividad, desarrollando nuevos negocios, reforzando la ciberresiliencia,…
ASLAN2026 es una oportunidad para conocer cómo está evolucionando la ciberseguridad, el puesto de trabajo digital, la automatización o la gestión del dato gracias a la IA y cómo afrontar los nuevos retos para redes, entornos multi-cloud, infraestructuras inteligentes y centros de datos.
Imaginemos por un momento ese escenario: 208 fabricantes y proveedores especializados, cientos de CXOs que lideran la transformación de las organizaciones más influyentes de España, funcionarios públicos que diseñan la administración del mañana, emprendedores que desafían lo establecido, y miles de profesionales que comparten una convicción: el futuro no se espera, se construye. Y se construye ahora, con decisiones que tomamos hoy.
El título que encabeza esta edición no es casual: «¿Agentes IA, resiliencia, activos digitales…? Evolucionamos». Tres palabras seguidas de puntos suspensivos que hablan de incertidumbre, pero que concluyen con un verbo en presente continuo. Porque la evolución no es un destino, es un proceso. Y en ese proceso, España tiene mucho que decir.
La pregunta que todos deberíamos hacernos
Vivimos tiempos extraños, fascinantes y a ratos inquietantes. La inteligencia artificial ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en el compañero invisible que redacta correos, analiza datos, anticipa fallos en sistemas críticos y hasta diagnostica enfermedades. Los activos digitales ya no son meros archivos en servidores: son el corazón palpitante de empresas que valen miles de millones. La ciberresiliencia ha pasado de ser un término técnico a una cuestión de supervivencia empresarial en un mundo donde los ataques cibernéticos pueden paralizar hospitales, cortar suministros energéticos o filtrar datos de millones de ciudadanos.
Pero aquí viene la pregunta incómoda, la que justifica que existan eventos como ASLAN2026: ¿estamos realmente preparados para este mundo? ¿O estamos navegando a ciegas, con mapas obsoletos, en aguas que cambian cada día?
La respuesta honesta es que nadie lo tiene todo resuelto. Ni las grandes corporaciones, ni las startups disruptivas, ni los gobiernos más digitalizados del planeta. Lo que separa a quienes prosperan de quienes se hunden no es la ausencia de dudas, sino la capacidad de aprender, adaptarse y colaborar. Y precisamente ahí radica el valor de un congreso que reúne a toda la cadena de valor tecnológica: desde quien fabrica el hardware hasta quien diseña la estrategia digital de una multinacional.
Seis conversaciones que no podemos posponer
ASLAN2026 se articula alrededor de seis grandes temáticas, pero sería un error verlas como compartimentos estancos. Son, en realidad, seis ventanas desde las que observar el mismo fenómeno: una transformación tecnológica sin precedentes que está reconfigurando la forma en que trabajamos, nos relacionamos, consumimos, nos gobernamos y pensamos el futuro.
La primera conversación trata sobre algo que parece obvio pero que no lo es en absoluto: la involucración de la Alta Dirección en la Agenda Tecnológica. Durante demasiado tiempo, la tecnología fue vista como un asunto de «los de informática», algo que ocurría en el sótano del edificio corporativo mientras los estrategas tomaban las decisiones importantes en los despachos de arriba. Ese tiempo terminó. Hoy, cualquier CEO que no entienda de nube, datos, IA y ciberseguridad es un CEO que está poniendo en riesgo el futuro de su organización. La tecnología ya no es un facilitador: es el negocio mismo.
La segunda aborda la securización y automatización inteligente de los activos digitales. Pensemos en esto: cada organización moderna es, en esencia, un conjunto de datos, aplicaciones, infraestructuras y procesos digitales. Si un atacante accede a esos activos, puede robar información sensible, bloquear operaciones críticas o incluso destruir años de trabajo. Pero aquí está el matiz: la seguridad ya no puede depender solo de humanos vigilando pantallas. Necesitamos sistemas inteligentes que detecten anomalías, aprendan de patrones y respondan en milisegundos. La automatización no es una comodidad, es una necesidad.
La tercera temática nos recuerda algo que a menudo preferimos ignorar: vivimos en un contexto geopolítico convulso. La ciberresiliencia no es solo un asunto técnico, es un asunto estratégico y político. Cuando las tensiones internacionales escalan, los primeros ataques no siempre vienen en forma de misiles, sino de malware que sabotea infraestructuras críticas. La capacidad de resistir, recuperarse y continuar operando tras un ciberataque es, literalmente, una cuestión de soberanía nacional.
El cuarto eje enfrenta uno de los debates más complejos de nuestro tiempo: cloud, soberanía digital y centros de datos impulsados por IA. Subir todo a la nube parecía la solución mágica hace unos años, pero ahora las organizaciones se hacen preguntas incómodas: ¿dónde están físicamente nuestros datos? ¿Quién tiene acceso real a ellos? ¿Qué pasa si las leyes cambian en el país donde se alojan? La soberanía digital no es paranoia nacionalista, es prudencia estratégica. Y los centros de datos del futuro no serán simples almacenes de información, sino cerebros artificiales capaces de procesar, aprender y optimizar en tiempo real.
La quinta conversación es quizá la más esperanzadora: la innovación para el impulso de la industria tecnológica española bajo el modelo «todo como servicio». España tiene talento, tiene empresas innovadoras, tiene una posición estratégica en Europa y Latinoamérica. Lo que necesita es un ecosistema que facilite la colaboración, que reduzca barreras de entrada, que convierta capacidades en servicios escalables. El modelo «as a service» democratiza la tecnología: ya no hace falta ser una multinacional para acceder a infraestructuras potentes, analítica avanzada o capacidades de IA.
Y la sexta reconoce una realidad evidente: estamos ante un cambio de paradigma que abre oportunidades extraordinarias para partners tecnológicos. Los integradores, las consultoras especializadas, los proveedores de nicho ya no son simples intermediarios. Son arquitectos de soluciones, traductores entre la complejidad técnica y las necesidades de negocio, aliados estratégicos sin los cuales la transformación digital sería imposible.
Más que un congreso: un ecosistema vivo
Recorrer la lista de participantes en ASLAN2026 es como hacer un viaje por el mapa completo de la innovación digital. Hay gigantes tecnológicos globales que todos conocemos, pero también hay empresas españolas que están marcando tendencia en nichos específicos. Hay administraciones públicas que están demostrando que lo público puede ser ágil e innovador. Hay startups que ayer no existían y mañana podrían ser unicornios.
La edición anterior, ASLAN2025, reunió a figuras como Ignasi Belda, Director General de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, quien está definiendo cómo España regulará la tecnología más disruptiva de nuestro tiempo. O Ruth del Campo, Directora General del Dato en la Secretaría de Estado de Digitalización, responsable de que nuestros datos públicos sean un activo estratégico y no un caos burocrático. O Vanesa Escrivá, CIO de Mapfre, liderando la transformación tecnológica de uno de los grandes del sector asegurador.
Nombres que representan sectores tan diversos como energía, banca, logística, salud, defensa, administración pública, retail, turismo. Porque la transformación digital no entiende de fronteras sectoriales: afecta a todos, desafía a todos, beneficia a todos si se hace bien.
El elemento humano en la era de las máquinas
Hay una paradoja hermosa en todo esto. Cuanto más hablamos de inteligencia artificial, automatización y sistemas autónomos, más evidente se hace que el elemento crítico sigue siendo humano. No porque las máquinas no sean capaces, sino porque las decisiones importantes requieren sabiduría, ética, intuición y experiencia que ningún algoritmo puede replicar todavía.
¿Debe una IA decidir quién recibe un crédito bancario? ¿Debe un sistema automatizado determinar qué contenidos ve un ciudadano? ¿Debe un agente inteligente gestionar infraestructuras críticas sin supervisión humana? Las respuestas no son técnicas, son éticas y políticas. Y por eso necesitamos espacios donde tecnólogos, líderes empresariales, reguladores y ciudadanos conversen.
ASLAN2026 es, en esencia, una conversación. Una conversación extensa, compleja, técnica a ratos y estratégica siempre, pero una conversación al fin. Y las mejores conversaciones no son aquellas donde todos están de acuerdo, sino aquellas donde se exploran perspectivas diferentes, se desafían asunciones y se construyen consensos sobre cómo avanzar juntos.
La oportunidad que no volverá
Marzo está a la vuelta de la esquina. Los días 17, 18 y 19 son fechas concretas en un calendario que pasa inexorable. Pero lo que ocurra en esos tres días en el Palacio de Congresos de Madrid tendrá consecuencias que se extenderán durante meses, quizá años.
Porque en eventos como ASLAN2026 no solo se escuchan ponencias, se cierran acuerdos. No solo se ven demos de tecnología, se forjan alianzas. No solo se intercambian tarjetas, se construyen relaciones que derivarán en proyectos conjuntos, en innovaciones que hoy ni imaginamos, en soluciones a problemas que aún no hemos identificado.
Piensen en los desafíos que enfrentamos: una economía global incierta, tensiones geopolíticas crecientes, una crisis climática que exige respuestas urgentes, sociedades fragmentadas que necesitan recuperar cohesión. La tecnología no resolverá mágicamente estos problemas, pero será una herramienta indispensable para abordarlos. Y necesitamos que esa tecnología sea inclusiva, sostenible, segura y al servicio del bien común.
Evolucionar no es opcional
El título del congreso termina con una afirmación rotunda: «Evolucionamos». No dice «debemos evolucionar» ni «vamos a evolucionar». Dice «evolucionamos», en presente. Porque la evolución ya está en marcha, con nosotros o sin nosotros.
Podemos ser protagonistas de esa evolución o podemos ser espectadores que contemplan, con una mezcla de asombro y temor, cómo otros diseñan el futuro. Podemos ser los que definen las reglas del juego o los que se adaptan a reglas escritas en otros lugares, por otras personas, con otros intereses.
ASLAN2026 es una invitación a ser protagonistas. A equipos de transformación digital que están rediseñando sectores enteros. A responsables de tecnología en administraciones públicas que están construyendo el Estado del siglo XXI. A emprendedores y partners tecnológicos que están encontrando oportunidades donde otros solo ven complejidad. A todos aquellos que entienden que la tecnología no es un fin en sí mismo, sino un medio para construir organizaciones más eficientes, sociedades más justas y vidas más plenas.
En un mundo que cambia a velocidad vertiginosa, donde las certezas se desmoronan y las preguntas se multiplican, hay algo reconfortante en saber que no estamos solos. Que hay cientos de profesionales, empresas, instituciones trabajando en la misma dirección. Que podemos aprender de sus aciertos, evitar sus errores, colaborar en desafíos comunes.
El Palacio de Congresos de Madrid abrirá sus puertas el 17 de marzo. Dentro, durante tres días intensos, se concentrará una energía extraordinaria: la energía de quienes construyen el futuro. No el futuro abstracto de las películas de ciencia ficción, sino el futuro concreto, tangible, del próximo trimestre, del próximo año, de la próxima década.
La pregunta no es si la tecnología seguirá transformándolo todo. Esa respuesta ya la sabemos: sí, lo hará. La pregunta relevante es: ¿cómo vamos a participar en esa transformación? ¿Qué papel vamos a jugar? ¿Qué legado vamos a dejar?
ASLAN2026 no tiene todas las respuestas. Pero tiene las preguntas correctas, las personas indicadas y el espacio necesario para que ocurra lo que debe ocurrir: conexión, aprendizaje, inspiración y acción.
Nos vemos en marzo. Evolucionemos juntos.
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