Como profesional de la pericia informática, mi labor es analizar sistemas y detectar vulnerabilidades. Sin embargo, lo que ocurre con la Sede Electrónica de Extranjería trasciende lo técnico: es un caso de corrupción tecnológica sistémica. No estamos ante un simple fallo de programación; estamos ante un secuestro organizado. El colectivo inmigrante, el más vulnerable de nuestra sociedad, ha sido entregado a mafias digitales que subastan derechos fundamentales ante la pasividad cómplice de un Estado que mira hacia otro lado.
El secuestro del derecho: Un mercado negro institucionalizado
La reventa de citas ha dejado de ser algo anecdótico para convertirse en un ecosistema de extorsión que opera a plena luz del día. El sistema oficial muestra un eterno «No hay citas disponibles» porque los scripts de alta velocidad (bots) las han acaparado todas en milisegundos.
Esta carestía artificial ha alimentado un negocio turbio donde el acceso a la legalidad tiene precio:
- Venta abierta e impune: Los anuncios en Facebook Marketplace, Milanuncios y canales de Telegram ofrecen citas como si fueran mercancía común. Es indignante que cualquier ciudadano pueda encontrar una cita en Google antes que en la web oficial del Ministerio.
- El peaje de la desesperación: Los precios oscilan entre los 50 y los 300 euros en locutorios, gestorías y despachos de abogados. O pagas el peaje a la mafia, o tu situación administrativa cae en la ilegalidad.
- Fracaso Policial: Aunque se han realizado operaciones, han sido pocas e infructuosas, ya que se centran en el último eslabón y no en la raíz técnica que el Estado se niega a cerrar.
Saltarse la cola digital: Las dos vías de la mafia
Cuando un sistema digital colapsa por diseño, surgen los «atajos». Tras el desesperado e inútil intento de acceder a una cita previa legalmente, el sistema empuja al ciudadano hacia dos mafias distintas pero conectadas por la misma ineficiencia estatal:
- Las Granjas Informáticas: Mafias que utilizan potencia de cómputo para secuestrar el calendario oficial y revender los huecos. Es la privatización del servicio público por la vía del código.
- El «Exploit» de la Denuncia Falsa: Esta es la vulnerabilidad más grave del sistema. Las mafias han descubierto que una denuncia falsa por VIOGEN actúa como un código de acceso prioritario. Mientras un ciudadano honrado espera meses o paga a un bot, una denuncia falsa activa protocolos de emergencia que permiten saltarse la cola digital al día siguiente. Es el «hackeo» de la ley para obtener papeles en regla de forma exprés, insultando a las verdaderas víctimas y a la inteligencia de la sociedad.
El aval de la desidia: El Informe del Defensor del Pueblo
No es una exageración de los técnicos; el propio Defensor del Pueblo ha tildado de «insoportable» este sistema en sus informes anuales. El Estado ha sido advertido formalmente de que su plataforma digital es una barrera que vulnera derechos humanos básicos, permitiendo que grupos organizados lucren con la necesidad ajena ante una Administración que parece cómoda delegando su trabajo en el mercado negro.
El apagón humano: Sin teléfono y sin ventanilla
La hipocresía es total: el Estado sanciona a las empresas privadas que no atienden bien al cliente, pero ellos aplican un apagón humano absoluto. Conseguir una cita por teléfono es imposible porque las líneas para este fin no existen. No se dan citas telefónicas ni presenciales. Al eliminar el factor humano, han empujado a millones de personas a una selva digital donde solo sobrevive el que tiene el bot más rápido o el dinero para pagarlo.
Análisis Forense: Negligencia Criminal
Como perito, mi diagnóstico es claro: mantener esta plataforma en 2026 es una negligencia criminal. El sistema es un coladero diseñado sin seguridad perimetral:
- Falta de Trazabilidad: Se permite que una misma IP o red acapare decenas de citas sin bloquear el acceso.
- Identificación Inexistente: El sistema permite «reservar» sin validar la identidad real del solicitante mediante protocolos seguros como Cl@ve o DNIe antes de acceder al inventario.
- Tecnología del Siglo Pasado: Los métodos de control son tan mediocres que cualquier bot de nivel básico los salta sin despeinarse.
La solución: Justicia Digital Real
Acabar con esto requiere voluntad, no más aplicaciones:
- Identificación Soberana Previa: Nadie ve el calendario sin identificarse de forma robusta.
- Citas Intransferibles: Si el nombre de la cita no coincide con el del DNI/NIE en el servidor, la cita es nula.
- Implementar la identificación por videochat para trámites críticos. Una breve conexión donde el ciudadano muestre su rostro y su documento frente a la cámara. Los bots no tienen cara; las granjas de servidores de las mafias no pueden simular a miles de personas reales en tiempo real. Es el fin de los perfiles fantasma.
- Atención Analógica: Reabrir teléfonos y ventanillas para romper el monopolio de los algoritmos mafiosos.
La Sede Electrónica de Extranjería es hoy el mayor mercado negro de España. Cada euro pagado por una cita es un euro que el Estado ha permitido robar por su propia desidia tecnológica. Justicia digital no es poner una web; es garantizar que nadie tenga que pagar por un derecho que ya le pertenece.
